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Gasto público aporta poco al crecimiento económico: ASF
La Auditoría Superior de la Federación concluyó que el crecimiento del gasto público entre el 2000 y el 2016 no ha contribuido significativamente con el avance de la economía mexicana, pues el gasto neto creció 4.4% anualmente, mientras que el PIB creció a 2.2 por ciento.
Foto EE: José Roberto Guerra
El constante crecimiento que ha tenido el gasto público desde el 2000 al 2016, no ha contribuido de manera significativa con el avance de la economía del país, concluyó la Auditoría Superior de la Federación en la Cuenta Pública del 2016.
En el informe Contribución del gasto público a la actividad productiva y el empleo, expone que de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el gasto público ha crecido el doble de lo que lo hace la economía.
“De 2000 a 2016, el gasto neto total aumentó a una tasa media de crecimiento real anual de 4.4%; mientras que el PIB lo ha hecho en 2.2% y los ingresos muestran un avance de 4.1% en este lapso” destaca la Auditoría.
Indica que si bien la Secretaría de Hacienda y Crédito Público señala que el crecimiento económico alcanzado se compara favorablemente con las principales economías de América Latina y los socios comerciales en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), existen indicadores sociales que muestran que el crecimiento de la economía no se ha traducido en una disminución de la pobreza y de la desigualdad social medida por el índice de Gini.
“En educación, México está por debajo del promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y el gasto en salud es menor al nivel recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS)”.
BAJA INVERSIÓN, LASTRE
La ASF menciona que el gasto público no muestra una gran contribución al crecimiento de la economía principalmente a que el gasto en inversión ha sido muy bajo, incluso negativo desde el 2011.
“Entre 2015 y 2016 los recortes ascendieron a 288,342.7 millones de pesos y se concentraron en un 65.8% en gasto de inversión: 77.5% en Pemex, 12.8% en infraestructura de comunicaciones y transportes, y 9.7% en otros ramos y entes”.
Remarca que la inversión física disminuyó de 20.3% del total del gasto programable en el 2010 a 15.9% en el 2016, con una tasa media de crecimiento real anual negativa de 1.1% de 2010 a 2016.
“La reducción de este tipo de gasto implica afectar la actividad económica, la competitividad, el entorno para la productividad e incluso la cobertura y calidad en la provisión de infraestructura y servicios públicos (…) la inversión pública tuvo una tendencia negativa en 22 de los últimos 23 trimestres, comprendidos entre el segundo trimestre del 2011 y el cuarto trimestre de 2016”.
Reconoce que una de las cuestiones por las que ha servido incrementar el gasto público es para hacer frente a gastos ineludibles como el pago de pensiones, participaciones federales y costo financiero.
Asimismo, la ASF comentó que se observó un comportamiento procíclico del gasto público, es decir, aumenta cuando crece el PIB y los ingresos, pero no disminuye proporcionalmente con éstos en las fases de recesión o desaceleración del ciclo económico, lo que ha resultado en déficit presupuestario y mayor deuda pública.
PROGRAMAS SOCIALES TAMPOCO APORTAN AL PIB
En la Cuenta Pública, la ASF refiere que como parte de la reingeniería del gasto público anunciada en el 2015, la SHCP identificó 18 programas estratégicos que ofrecerían para 2016 “el mayor potencial multiplicador de crecimiento económico”.
Sin embargo, subraya que durante la elaboración del reporte no se encontró evidencia estadística de su mayor incidencia en la actividad económica, por lo que recomendó realizar una evaluación de impacto en los programas presupuestarios que realmente incidan en la productividad y la competitividad.
Comenta que ante la restricción presupuestaria, sería pertinente implementar métricas que permitan medir las sensibilidades del PIB respecto del gasto público, en específico mediante los tipos de gasto que tienen un mayor efecto multiplicador en la actividad económica; ello con el fin de contar con información objetiva sobre los resultados de la política fiscal contracíclica aplicada durante los últimos años.
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