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Opinión

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Sin temor a equivocarnos

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Hay días en los que el mundo sigue siendo el mismo, pero nosotros ya no podemos habitarlo de la misma manera. Sylvia Plath

El intercambio de ideas es más que necesario hoy en día, expresiones al unísono ya no nos sirven, tenemos que desechar los desperdicios de tiempo, ahorrar en lo básico, encontrarnos o quizá hasta reencontrarnos con la bondad de antaño, en esa búsqueda nada frenética por hacer mejores cosas, en otras circunstancias.

Los ataques a Irán surtieron efectos contrarios a los objetivos primarios de la política conservadora norteamericana, los republicanos y quien tiene secuestrado a su partido, imponiendo candidatos perdedores, reconocido por el mismo estos yerros importantes en las intermedias pasadas.

Nuestra realidad debe ser abordada desde diferentes ángulos, el presente en el mundo globalizado asusta, pero el futuro es aterrador; hay quienes al leernos pueda que no deseen darnos la razón, porque la esperanza está aniquilada, no hay conciencia del peligro que se cierne sobre nuestro país, la democracia está en los claros oscuros de los años ochenta.

Tenemos que despertar la reflexión de los ciudadanos de a pie, que estamos inmersos en la rutina diaria, pero debemos darnos momentos, en esas treguas básicas, para no permitirnos la manipulación ni los engaños.

Habrá que documentarse mejor, no podemos señalar o inferir por leer sin pruebas, en tiempos de una competencia electoral en los desequilibrios, hay demasiada indolencia, corrupción y hasta hartazgo.

Hay que profundizar en las causas de las desgracias administrativas que vivimos, lo que se roban literalmente del gobierno, con sobre precios, es un atentado a la confianza en las urnas, fallando, decepcionando, en síntesis, sin mostrar una pizca de sensibilidad política o social, en los temas de los acontecimientos recientes que todavía no subsanamos. 

Lamentable la realidad nacional se señala ahora, no hay festejos de ninguna revolución, porque estamos encaminados a una transformación sin matices, sin títulos nobiliarios, sin protagonismo a modo de caudillos.

No podemos ocultar y menos disfrazar los fracasos notorios en materia de salud, donde se simula o se engaña a la mandataria mexicana, ni nombres ni apellidos, estamos en esa recurrente discursiva del desencanto.

Esperamos la enmienda de lo que tienen que aceptar que está mal, decisiones desafortunadas, proveedores abusivos, funcionarios que no funcionan y que se sirven de un cargo público para enriquecerse a costa de los claros oscuros de la no transparencia y rendición de cuentas puntual, actualizada y no retardada por mecanismos de protección a cinco años.

El fincamiento de responsabilidades es más que urgente, los legisladores federales también simulan, no hay juicios de desafuero para los corruptos, para los enriquecimientos inexplicables, donde las instituciones debieran hacer su trabajo sin tintes partidistas ni de concesiones de duda.

No se puede ocultar la verdad, encubierta en el discurso populista sin serlos; la democracia nos exige la verdad, los levantamientos sociales en Europa no están distantes de México, hay demasiado descontento, y la próxima navidad no detendrá la queja como argumento válido de los sectores productivos acosados por el hampa.

ENTRE LÍNEAS

Demócratas al abordaje del poder legislativo en los Estados Unidos, lo que no representa que terminen las redadas, ni los excesos y abusos sin castigo de los cuerpos de seguridad en el vecino país, contra los migrantes indocumentados o no; porque atrapan parejo sin preguntar. Los derechos humanos siguen siendo vulnerados.

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