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Opinión

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¿Quieren boletos baratos para un club de ricos?

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

La entrada cuesta el equivalente a unos 5 mil dólares, menos de 100 mil pesos. A como están las cosas, es lo que van a terminar pagando por un iPhone.

Así que no está cara la entrada a un modelo de inversión que ahora ofrece un fondo con trayectoria en México llamado Nazca, que es más conocido por sus inversiones en empresas como Kavak o Ben & Frank, la de los lentes.

Ustedes no pudieron invertir en esas empresas cuando nacieron. Tampoco lo pueden hacer en gigantes, digamos, como OpenAI, la de ChatGPT. Es un privilegio de multimillonarios con una oficina con gente que administra su riqueza, las family offices. Lo del resto es solamente pagar por servicios como Claude.

Pero recientemente han nacido opciones que abren la puerta con todas las oportunidades y todos los riesgos que eso significa. ¿Cómo pasar de cliente a socio?

Nazca acaba de presentar un Equinox y con este producto plantea una entrada de 5 mil dólares que reduce la distancia frente a los cheques que suelen exigir los fondos privados.

Equinox combinará compañías privadas, desde etapas tempranas hasta antes de salir a bolsa, con inversiones públicas e instrumentos líquidos. Estos últimos ayudarían a atender retiros trimestrales.

No tiene fecha obligatoria de cierre. Es un fondo perpetuo: puede esperar para vender una empresa cuando considere conveniente y con eso elimina el compromiso de vender la compañía en un determinado momento, aunque sea malo, afectando a los inversionistas.

Hoy apunta a la inteligencia artificial: infraestructura que la hace posible, industrias que acelera y una apuesta curiosa, aquello que podría volverse más valioso entre tantas pantallas: deporte, lujo y experiencias humanas. No están inventando el hilo negro. En Estados Unidos, el financiamiento colectivo de empresas se amplió con reglas vigentes desde 2016. México creó su marco con la Ley Fintech de 2018.

Los antecedentes más parecidos son fondos híbridos: ARK Venture Fund permite entrar desde 500 dólares por canales para personas autorizadas a invertir en Estados Unidos. Coatue CTEK exige una inversión mínima de 50 mil dólares en algunas modalidades y otros requisitos.

¿Qué gana quien entra a Equinox? Acceso a negocios que todavía no cotizan, en Bolsa o quizás nunca lo hagan, además selección profesional y posibilidad de repartir el dinero entre varias compañías. Si alguna despega, ganan todos.

Si ya están antojados, suban la guardia. Una empresa puede quebrar y la cartera puede perder valor. La innovación puede ser extraordinaria y la inversión, cara. Pagan todos.

Tampoco confundan una ventana trimestral con un cajero automático. Si muchos quieren salir juntos, puede haber complicaciones. No hay garantía de liquidez ni rendimientos y los problemas los arreglan con CIMA, autoridad de las Islas Caimán, territorio del Reino Unido.

Sus participaciones no están registradas ante la CNBV.

Hay un trasfondo muy relevante. México necesita urgentemente invertir en disrupción tecnológica y también más personas que puedan ser socias de la innovación.

Nazca apunta hacia allá, pero el progreso debe medirse también por la claridad del contrato.

Ojo, sí avanzan rápido las cosas y más gente debe tener acceso. Podrían sorprenderse al sentarse en la silla de un periodista que busca constantemente innovación nacional o extranjera. Ayer, un amigo recién llegado de una feria de innovación francesa me contó del producto ganador en esas tierras: una máquina industrial de unos 650 mil euros que fríe con agua, evitando el gasto en el aceite.

Acá en México, E80 Group, dedicada a automatizar fábricas con robots, se llevó el “Premio de Honor” del Premio Italia México. Vaya, la IA aceleró muchas respuestas a pendientes que tuvimos y eso ya está empezando a repartir innovación en productos físicos.

Lo justo es que más gente se sume a los beneficios, inventando o invirtiendo.

Si se avientan, hagan todas las preguntas y apelen a la lógica: no pongan todos los huevos en una canasta. El boleto puede ser más barato. El riesgo sigue entrando completo.

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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