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Opinión

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El precio de depender de EU

Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times

Lo ocurrido con Canadá la semana pasada debe preocupar al gobierno y a los empresarios mexicanos. El primer ministro canadiense Mark Carney suspendió las negociaciones comerciales con Estados Unidos después de que Donald Trump pretendiera limitar la capacidad de Canadá para negociar y firmar tratados comerciales con otros países. También hubo diferencias sobre reglas de origen automotriz y protecciones culturales. Carney se negó a aceptar esas condiciones.

El problema para México es evidente. Trump considera el acceso al mercado estadounidense una poderosa herramienta de negociación.

México llega vulnerable. Tiene 14 tratados de libre comercio con más de 50 países, pero sigue dependiendo de EU. En junio pasado, 84.14% de sus exportaciones fueron hacia ese país y 85.23% de las no petroleras.

Después de más de tres décadas de apertura comercial, México diversificó sus tratados, pero no sus exportaciones.

Además, buena parte de la competitividad manufacturera depende de importar acero, aluminio, componentes electrónicos, maquinaria, resinas y otros insumos baratos. Muchas empresas estadounidenses, alemanas, japonesas y coreanas invirtieron aquí para integrarse a cadenas mundiales de suministro.

México ya cedió ante la presión de EU. Desde el 1 de enero elevó hasta 50% los aranceles a 1,463 fracciones de países sin tratado de libre comercio, principalmente China y otros países asiáticos. El 25 de marzo, China concluyó que esas medidas constituyen barreras al comercio y la inversión.

En las negociaciones encabezadas por el secretario de Economía Marcelo Ebrard y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, se han discutido acero, aluminio, sectores estratégicos, cadenas regionales y sustitución de importaciones asiáticas. Pero EU quiere más.

¿Qué puede hacer México para no sucumbir ante Trump?

No mucho en el corto plazo, pero tampoco está indefenso. Debe usar la interdependencia como poder negociador. Miles de empresas estadounidenses dependen de plantas mexicanas, proveedores nacionales y cruces fronterizos diarios. Interrumpir esas cadenas también perjudicaría a fabricantes, agricultores, distribuidores y consumidores de Estados Unidos. Esas empresas pueden ser aliadas ante Trump.

México también puede endurecer las reglas de origen para impedir triangulaciones chinas, sustituir importaciones estratégicas cuando exista producción nacional competitiva, coordinar posiciones con Canadá y acelerar una diversificación hacia Europa y Asia que durante décadas no se hizo.

Lo que no puede hacer es sustituir pronto al mercado estadounidense. Más de ocho de cada 10 dólares exportados terminan ahí.Tampoco Canadá puede ya que 7 de cada 10 dólares que exporta son a EU.

Por eso, la estrategia más viable no es desafiar frontalmente a Trump ni aceptar todo lo que exija. México puede ceder selectivamente en reglas de origen, triangulación china y algunos sectores estratégicos, pero debe resistir cualquier intento de Washington por decidir con qué países puede comerciar.

Trump tiene una enorme ventaja: la dependencia mexicana del mercado estadounidense.

La presidenta Claudia Sheinbaum tiene otra: EU también necesita las cadenas productivas que construyó con México.

La negociación determinará hasta dónde esa interdependencia puede compensar la enorme asimetría entre ambos países.

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

Instagram: ruizhealy

Sitio: ruizhealytimes.com

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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