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‘Eran poco sexy, ¿no?’
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Yo ví más gente ahí, pero me fijé en particular en tres empleados que, como en una coreografía, cada uno en su mesa, tomaban un pedazo de cobre del tamaño de un dedo, lo doblaban por la mitad a 90 grados y luego lo depositaban en una vasija. Una y otra vez.
Presencié la monotonía del ejercicio y escuché que alguien me dijo que podían ser partes para medidores eléctricos. Ocurrió en un municipio llamado Umán, poco conocido fuera de Yucatán.
No lucía muy atractivo el modelo de negocio en ese momento. En lo que menos reparé fue en el comentario de un funcionario que acudió a la inauguración de esa planta aquel día: “Hacen también piezas para Tesla”, me dijo. Era enero de 2022 y esa era una señal que casi pasé por alto.
Hoy, la compañía Falco Electronics tiene una carretera abierta para crecer. También los más grandes: Condumex, de los Slim, presume que sus ventas crecen a un ritmo que incluso compensa el impacto negativo de cobrar en dólares depreciados.
“Vemos, a diferencia del año pasado, un apetito por las [fábricas] en México hacia los grandes fondos de inversión. Me parece que eran poco sexy, ¿no? [...] este sector de los HVAC, de los aires acondicionados... pero que ante el desarrollo de industrias de AI o de movilidad, se vuelven mucho más atractivas para los fondos de inversión”, me dijo este lunes Enrique Perret.
El director de la US-Mexico Foundation prepara la nueva edición del North Capital Forum en la Ciudad de México, programada para el cierre de este mes.
Las discusiones de este encuentro anual de inversionistas y empresas abordarán, en parte, el impacto de la explosión tecnológica, pero esta vez desde una perspectiva más aterrizada: ¿qué le están vendiendo las fábricas instaladas en México a un mundo hambriento de IA? Durante décadas, la climatización (HVAC), los cables eléctricos y los componentes metálicos fueron vistos por el capital de riesgo y los grandes fondos como negocios maduros, cíclicos y de márgenes estrechos, poco “sexys”.
Sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial generativa cambió la ecuación:
Uno. El cuello de botella térmico: Los servidores de IA consumen densidades de energía sin precedentes y generan tanto calor que la disipación tradicional por aire ya no basta. El enfriamiento por líquidos, por ejemplo, se ha convertido en el verdadero límite físico para el despliegue de los centros de datos.
Dos. Capital. Informes de mercado de firmas como PitchBook confirman que el sector de HVAC y de soluciones térmicas registra una oleada histórica de fusiones y adquisiciones.
Tres. El papel de México: El norte ya es un polo de exportación clave hacia Estados Unidos (particularmente Texas, el epicentro de los nuevos data centers) en componentes como racks para servidores, bandejas de cables, fibra óptica y equipo de enfriamiento industrial.
Se benefician empresas del calibre de Grupo Bocar, en la Ciudad de México; Tensium y Grupo Simec, en Guadalajara; Katcon, Viakable y obviamente Prolec GE —que recientemente Xignux vendió a la estadounidense GE Vernova—, en Monterrey; y Transformadores y Redes Eléctricas (TRE) o EISKALT Refrigeración Chihuahua, en Chihuahua.
Condumex, de Grupo Carso, reportó ventas por 13,400 millones de pesos en el trimestre terminado en junio: un incremento de apenas 1.7%, pero logrado a pesar de la depreciación del dólar frente al peso (sí, eso ocurrió) que castigó los ingresos de exportación.
Ahora la empresa diseña productos como el nuevo cable plano de batería en aluminio y cable luminiscente para minería.
El rezago está en el sur, salvo por Yucatán, donde operan la mencionada Falco y Air Temp de México, que provee radiadores, hasta hoy casi exclusivamente para coches.
Perret advierte que ese retraso histórico podría acortarse con el nuevo Corredor Interoceánico, que habilitaría rutas de exportación marítima hacia la costa este de Estados Unidos, incluso desde la península.
“Lo veo como esa ventana de oportunidad de realmente hacer algo de mucha manufactura”, agregó el director de la US-Mexico Foundation. Un gran pendiente —lo saben incluso en la Presidencia de México— está en la disponibilidad de energía eficiente en esa región.