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Un país que no comprende lo que lee, difícilmente comprende su futuro
Antonio Domínguez Sagols | Columna invitada
Hay algo que debería indignarnos mucho más como país. Algo que tendría que ocupar conversaciones familiares, espacios de opinión, agendas empresariales y, sobre todo, la discusión pública. Pero difícilmente ocurre por falta de conocimiento.
En México somos capaces de pasar horas discutiendo sobre política, partidos, personajes, declaraciones, escándalos y controversias que mañana probablemente habremos olvidado. Mientras tanto, hay una realidad que está determinando silenciosamente el futuro del país, nuestros niños están teniendo enormes dificultades para aprender lo más elemental.
El dato debería ser un golpe de realidad, uno de cada dos niños en México termina la primaria sin comprender lo que lee. De acuerdo con datos de PISA y UNICEF, además, 47% de los jóvenes de 15 años no alcanza el nivel mínimo de competencia lectora.
No estamos hablando solamente de una calificación escolar. Estamos hablando de un niño que puede leer las palabras de una página, pero no necesariamente entender qué le están diciendo.
Y eso cambia todo. Porque quien no comprende lo que lee tendrá dificultades para aprender matemáticas, ciencias, historia o cualquier otra materia. Tendrá menos herramientas para desarrollar pensamiento crítico, para identificar información falsa, para tomar decisiones y, eventualmente, para incorporarse en mejores condiciones al mercado laboral. La falta de comprensión lectora puede terminar afectando incluso la autoestima, las oportunidades profesionales y los ingresos de una persona. Y algo muy importante, el criterio para tomar la decisión de quién debería gobernar nuestro país.
Por eso creo que, como sociedad, tenemos que preguntarnos seriamente si estamos poniendo nuestra atención en el lugar correcto. Mientras nosotros discutimos muchas cosas que parecen urgentes, hay millones de niños construyendo su futuro en las aulas y no estamos garantizando que aprendan lo fundamental.
Y no se trata de minimizar ninguno de los problemas que enfrenta México, se trata de entender las prioridades. Un país puede tener grandes debates políticos, enormes proyectos de infraestructura, nuevas leyes y múltiples programas sociales, pero si sus niños no desarrollan las capacidades básicas para aprender y comprender el mundo, estamos construyendo sobre terreno frágil.
Por eso resulta tan importante el trabajo que está haciendo Mexicanos Primero, una organización de la sociedad civil que desde hace años ha colocado en el centro de la discusión pública el derecho de niñas, niños y adolescentes a aprender. Su trabajo combina investigación, análisis de políticas públicas, monitoreo de indicadores, comunicación y activación social para exigir que la educación deje de medirse únicamente por escuelas construidas, libros entregados o alumnos inscritos y comience a medirse por algo mucho más importante, qué están aprendiendo nuestros niños.
Y hoy están haciendo algo que merece ser reconocido. Mexicanos Primero, junto con Fondo Alternativa y otras organizaciones de la sociedad civil, impulsó el Compromiso por la Comprensión Lectora, con una meta concreta, que para 2030 todos los niños de 10 años en México comprendan lo que leen. La iniciativa busca involucrar a autoridades, escuelas, familias, empresas, academia, medios de comunicación y organizaciones sociales.
La campaña “Comprender lo Cambia Todo” parte de algo tan sencillo como poderoso, que leer no significa únicamente pronunciar palabras, sino comprenderlas, cuestionarlas y ser capaces de explicar lo aprendido.
Eso es exactamente lo que necesitamos, organizaciones que no solamente señalen los problemas, sino que ayuden a construir soluciones. Necesitamos más organizaciones como Mexicanos Primero.
Necesitamos más organizaciones de la sociedad civil preocupadas por el entorno en el que vivimos, por nuestras comunidades, por nuestras escuelas y por el futuro de nuestros hijos. Necesitamos ciudadanos que entiendan que los cambios de un país no solamente ocurre desde los gobiernos. También ocurre desde las familias, desde las empresas, desde las universidades, desde las organizaciones sociales y desde cada comunidad.
La sociedad civil tiene una responsabilidad enorme porque puede poner sobre la mesa problemas que muchas veces la política deja en segundo plano. Puede generar evidencia, exigir resultados, acompañar a las comunidades y, sobre todo, mantener la conversación pública enfocada en lo verdaderamente importante.
Y pocas cosas son más importantes que la educación. Porque la educación no es solamente una política pública más. Es la infraestructura invisible sobre la que se construye todo lo demás.
Por eso este problema debería dolernos. ¿Cómo podemos aceptar como normal que uno de cada dos niños termine la primaria sin comprender lo que lee?
No podemos acostumbrarnos ni normalizar de ninguna manera estos datos. No podemos convertirlos en una estadística más. Porque detrás de ese 50% hay niñas y niños con nombre, con sueños, con familias y con una vida por delante.
Si queremos cambiar México, tenemos que empezar por algo tan básico y tan poderoso como lograr que todos nuestros niños comprendan lo que leen. Porque comprender cambia todo.