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Opinión

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¿Quién paga la factura de las infecciones hospitalarias?

Maribel Ramírez Coronel | Salud y Negocios

Las infecciones asociadas a la atención de la salud —y la resistencia antimicrobiana que las agrava— no están hoy en el centro de atención de las aseguradoras. Eso puede parecer un alivio coyuntural. No lo es. Son complicaciones que estallan en picos de costo no calculados y que pueden tensionar aún más al sistema que de por sí ya está al límite del colapso.

Fue el tema del panel “Quién paga la factura de las infecciones” en el foro Hospitales sin Infecciones (HsI), donde participaron directivos de TecSalud, de Christus Muguerza, del Hospital de Infectología del IMSS, de AON representando al sector asegurador, y moderado por Mariana Barraza, fundadora de Blutitude que realiza el único ranking hospitalario mexicano.

La magnitud de las infecciones hospitalarias en México ya es difícil de ignorar. Estimaciones conservadoras expuestas en el foro de HsI hablan de que costarían más de 36 mil millones de pesos al año. Un paciente infectado cuesta más de 100 mil pesos adicionales por egreso. En 2025 se reportaron más de 120 mil infecciones en la RHOVE. Eso equivale a 2.2 de cada 100 egresos hospitalarios, pero hay subregistro: medimos mal y, por lo tanto, subestimamos. Jorge Azpiri, de TecSalud, lo resumió así: en países desarrollados los números se parecen pero en dólares y tienen mejor registro. Aquí vemos apenas una fracción del problema. . Y varios panelistas coincidieron

Los costos no se suman: se multiplican. La estancia se prolonga de 7 a 14 veces. Una cirugía planteada en 250 mil pesos puede llegar a tres millones si hay infección. Se pierden implantes, se alarga la incapacidad, se disparan antibióticos de reserva y se ocupan camas que otro paciente necesitaba. En el sector público, entre 4% y 10% del gasto en salud se va a atender infecciones nosocomiales; Gustavo Sánchez Huerta, del Hospital de Infectología de La Raza, considera esa cifra corta. Horacio Garza, de Christus Muguerza, añadió otro dato incómodo: la inflación en salud en México ronda 14.9% y es de las más altas del mundo. La transferencia de costos por infecciones al paciente es uno de sus combustibles.

¿Quién paga el costo de las infecciones? Gustavo lo formuló sin rodeos: la respuesta es “muy sencilla y a la vez muy compleja: todos”. Eduardo aportó la radiografía del bolsillo: cuatro de cada diez pesos del gasto público en salud lo pone la persona o la familia, tenga o no seguro. Solo 14% de la población tiene gastos médicos mayores, casi siempre vía patrón. El 86% restante enfrenta la cuenta de contado o a través de instituciones públicas. Lo pagamos con primas, con impuestos, con tickets hospitalarios y con productividad perdida.

Pero quien más pierde, en lo humano y en lo patrimonial, es el paciente y su familia. Pierde empleo, semanas o meses de ingreso, ahorros y, a veces, la casa o el auto. Y esa pérdida tiene rostro de mujer. Gustavo lo dijo en la mesa: el “segundo cuidador” —que en la práctica es el primero— suele ser una hija, una madre o una esposa que deja de trabajar para quedarse en el hospital. A ella también puede costarle el empleo y el rol de proveedora.

Ahí entran los incentivos y los desincentivos. Prevenir exige vigilancia epidemiológica, personal capacitado, insumos básicos, laboratorio y, en los mejores casos, herramientas digitales que no se puedan “corregir” quitando una hoja del expediente. Eso cuesta. Pero el pagador suele pedir otra cosa. Horacio lo ha oído en respuestas de directivos de aseguradoras: “eso es tuyo, a mí ponme la factura barata”. Esto lleva a que los hospitales no reciben premio por invertir en control de infecciones. Lo que sí reciben, en cambio, es presión por bajar el ticket del evento inicial.

Por otro lado, solo 10% de los hospitales públicos y privados informan voluntariamente a la RHOVE. Lo que no se mide bien, advirtió Gustavo, es imposible de mejorar. El hospital que reporta con honestidad sus índices de infecciones se expone a que le usen la tasa en contra. El que no reporta aparece, en el papel, más limpio y más barato. Ese mismo sesgo explica por qué el modelo que financia la salud privada en México está agotado. Desde las aseguradoras, el argumento es de supervivencia: después de la pandemia se esperaba una bajada de siniestralidad y ocurrió lo contrario; se triplicó o cuadruplicó. El pago por evento ya no cierra cuando las primas se van a 300 mil, 400 mil o 700 mil pesos al año, como alertó Jorge Azpiri, quien estableciò que el reporte de indicadores hospitalarios ya “tiene que ser obligatorio, no puede ser opcional”.

Por otro lado, las aseguradoras no “califican” calidad clínica: pagan lo que está en el contrato. Si la complicación no estaba bien prevista, el costo aparece como sorpresa. Desde los hospitales, el argumento es otro: un paciente infectado no es una ganancia automática. Consume recursos intensos —terapia, cultivos, antibióticos, estancia larga— y puede convertir un problema de salud en un problema patrimonial para la familia. Horacio insistió en que los esquemas tipo DRG tasan según el uso de recursos, no según una chequera que se engorda con cada día extra. Aun así, mientras se pague por volumen y por siniestro, el incentivo está al revés: lo barato de entrada puede ser lo más caro de salida.

Horacio explica con una historia: Un joven de unos 30 años debía operarse los ligamentos de la rodilla en el hospital Christus Muguerza de Monterrey. Pero un día antes, el seguro lo desvió a un hospital que costaba 60 o 65% menos, lo que él llama “quirófanos de cocina”. A los diez días el paciente regresó infectado con osteomielitis. Tres meses más de hospital. Perdió el implante, la cirugía y el empleo. El “ahorro” inicial se evaporó. Salió más caro para el seguro pagador, para el hospital que recibió la complicación y, sobre todo, para el paciente.

Ante este contexto, Jorge Azpiri expuso que urge detener el problema desde la puerta de entrada. Porque además, prevenir infecciones es de las intervenciones de salud pública con mayor retorno: por cada peso invertido se estiman 25 pesos de retorno económico. El dato debería alinear a aseguradoras, hospitales, empleadores y gobierno. Pero no. Los incentivos actuales premian la factura baja del primer acto, no el costo total del episodio ni el daño social que queda después del alta. Ese fue el diagnóstico compartido de la mesa.

El sistema transfiere costos en lugar de prevenirlos.

Ahí está el desafío. Horacio Garza, de Christus Muguerza lo admitió sin filtros: en México opera una “transferencia de costos” que impide colocar incentivos —o desincentivos— para gestionar de verdad el control de infecciones. Mientras el pagador pueda empujar la cuenta hacia otro lado, nadie tiene prisa por apagar el incendio en su origen.

Para empezar a abordar este problema no hace falta esperar el rediseño completo del financiamiento, aunque ese rediseño urge: pasar del pago por siniestro a pago por valor o por paquetes. Se puede arrancar por lo más básico y más postergado: medir bien y publicar. La transparencia con madurez —la que no usa el indicador como arma, sino como brújula— le toca de lleno al Consejo de Salubridad General. Y del lado privado quizá también a Funsalud -como planteó Horacio-; a ambas instancias les toca asumir un rol de liderazgo frente a un problema que ya es demasiado costoso en horas-hombre perdidas, incapacidades y costos directos.

Sin medición honesta, sin transparencia nítida y sin un cambio de modelo, la cuenta de las infecciones seguirá creciendo para los mexicanos. Si al pagador sólo le sigue importando “la factura barata”, esa lógica es, precisamente, la que sale más cara.

Ahora llegan los ´psicobióticos´ vinculados al eje intestino-cerebro

M8, parte del corporativo árabe Arcera Life Sciences, informó sobre el relanzamiento en México de Mokbio PS128, un psicobiótico con la cepa específica Lactobacillus plantarum PS128, estudiada por su interacción con el eje intestino-cerebro. El intestino y el cerebro se comunican de forma bidireccional, y esta conexión ha impulsado investigaciones sobre microbiota, estrés cotidiano, descanso y estado de ánimo. Subrayó que no todos los probióticos son iguales: importa el género, la especie y sobre todo la cepa. Por ello hay que revisar la evidencia y no generalizar resultados. Estudios sugieren que PS128 puede apoyar el bienestar emocional, el manejo del estrés diario y la calidad del sueño, siempre como complemento de un estilo de vida saludable y no como tratamiento. Andrés Felipe García, CEO de M8, destacó el compromiso de traducir la ciencia en información clara y responsable, cercana a las personas y acompañada por profesionales de la salud.

Mieloma múltiple exige diagnóstico oportuno y tratamientos de nueva generación

Mañana martes 1 de septiembre se conmemora del Día Mundial de la Lucha contra el Mieloma Múltiple (en México es el 5 de septiembre), un cáncer de la sangre que sigue siendo poco visible pese a su impacto. Se origina en las células plasmáticas de la médula ósea. Es uno de los más frecuentes entre los cánceres hematológicos. Cada año se registran alrededor de 2,300 a 2,500 casos nuevos en el país y cerca de 1,500 muertes. Un dato que llama la atención es que en México el diagnóstico suele ocurrir a una edad más temprana (entre 55 y 59 años) que en Estados Unidos o Europa. Los retos en México para atender bien este problema son el retraso en el diagnóstico, las recaídas y la lenta adopción de avances médicos que transforman la atención. Aunque el mieloma múltiple no tiene cura, hoy existen opciones innovadoras —anticuerpos monoclonales, anticuerpos biespecíficos y conjugados anticuerpo-fármaco— que están cambiando el panorama, especialmente en pacientes que ya recayeron o que no responden a tratamientos anteriores. Gracias a ello en México, la sobrevida de estos pacientes se ha duplicado en los últimos años y puede alcanzar alrededor de una década en muchos casos, gracias a mejores terapias y detección oportuna.

Comunicadora especializada en temas de salud pública e industria de la salud. Cursó la maestría en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM. Forma parte de la iniciativa www.HospitalsinInfecciones.com. Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, plataforma de contenidos sobre salud femenina.

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