Buscar
Opinión

Lectura 5:00 min

NACHOO en la nueva normalidad

El avance de las negociaciones entre Estados Unidos, Irán e Israel parece caer en una etapa de estancamiento que puede durar mucho tiempo.

OpiniónEl Economista

A casi tres meses de que inició la guerra en Medio Oriente, se mantiene la percepción de una salida que sería lejana. El punto clave para declarar el fin del conflicto, como ya lo hemos dicho, es la apertura al tráfico en el Estrecho de Ormuz por donde pasa una quinta parte de la oferta del petróleo en el mundo y que hasta el día de hoy sigue cerrado.

El avance de las negociaciones entre Estados Unidos, Irán e Israel parece caer en una etapa de estancamiento que puede durar mucho tiempo. En los mercados los inversionistas asumen que el precio del petróleo puede mantenerse en niveles elevados (por encima de los 90 dólares por barril) en el futuro previsible

Un nuevo acrónimo ha sido acuñado entre los participantes en los mercados: NACHOO.

A diferencia del TACO que se refería a la retracción frecuente del presidente estadounidense Donald Trump de sus amenazas (Trump Always Chickens Out), principalmente en el tema comercial; NACHOO describe una situación que puede arraigarse por mucho tiempo (Not A Chance Ormuz Will Open).

Hace un par de meses, en esta columna (“Cómo pinta la nueva normalidad”, El Economista 8 de abril 2026) enumeraba una serie de situaciones que independientemente de la evolución del conflicto parecían gestarse como nuevas narrativas en los mercados globales. Repasemos cada una y veamos que ha sucedido:

a) Los niveles de crecimiento en Estados Unidos permanecerán elevados. En efecto, la guerra aún no se refleja en el crecimiento económico. Durante el periodo enero-marzo de 2026, la economía estadounidense se expandió 2.0% a tasa trimestral anualizada (tta). Este desempeño estuvo impulsado principalmente por la inversión asociada a Inteligencia Artificial (IA), con crecimientos de 17.2% tta en equipo y de 13.0% tta en productos de propiedad intelectual. Adicionalmente, el consumo personal - que representa cerca del 70% del PIB - contribuyó con 1.1 puntos porcentuales.

Por su parte, el mercado laboral de Estados Unidos mostró una sorpresiva fortaleza en abril al aumentar en 115,000 plazas frente a una expectativa de 65,000. Las ganancias fueron generalizadas, y no sólo en los sectores relacionados con tecnología. Efectivamente, el empleo ha mostrado ciertas señales de estabilización y no representa un riesgo para el crecimiento.

b) La inflación difícilmente tenderá a la baja. EL día de ayer se anunció que el Índice de Precios al Consumidor (CPI, por sus siglas en inglés) registró una variación de 0.6% m/m durante abril; por su parte, el componente subyacente mostró un cambio porcentual de 0.4% m/m (0.3% m/m estimado). A tasa anual, ambas cifras se ubicaron por encima de lo previsto, con la inflación general y subyacente situándose en 3.8% y 2.8%, respectivamente (3.7% y 2.7% est.). Ante este comportamiento, la inflación general alcanzó su mayor nivel desde mayo de 2023.

c) Regresar a la expectativa de una baja en las tasas como se descontaba en los mercados al cierre del año pasado luce complejo. Este es el punto más afectado. Los bonos del Tesoro iniciaron la semana con alzas en sus tasas de interés. El bono del Tesoro a 10 años cotiza por encima de 4.45%, mientras que el de un plazo a dos años ha llegado a un nivel de 4 por ciento. El mercado refleja, en parte, un aumento en la prima de riesgo ante renovadas preocupaciones en torno a la inflación, derivadas del alza en los precios del petróleo.

Esta semana se llevarán a cabo subastas de bonos del Tesoro en Estados Unidos. Se colocarán instrumentos a 3 años por un monto de 58,000 millones de dólares, seguidas de las subastas a 10 y 30 años hacia el cierre de la semana. Esto podría reforzar la presión sobre la curva de tasas en dólares durante los próximos días si el dato de inflación y las preocupaciones sobre medio oriente se mantienen y provocan una demanda escasa. Por lo pronto se refuerza la narrativa de “higher for longer” que significa la permanencia de tasas de interés en niveles altos por el resto del año y quizás una parte del próximo.

d) El dólar quizás no pierda terreno como en el 2025. En efecto, una vez que se generó una expectativa de solución el dólar no ha vuelto a debilitarse significativamente.

No hablamos de las bolsas el pasado 8 de abril, pero los principales índices tocan máximos apoyados en el fuerte crecimiento económico y la presencia (a pesar del conflicto) de crecimientos extraordinarios en las utilidades de las principales empresas, sobre todo del sector de tecnología.

La pregunta es si la permanencia de precios elevados de la energía se pudiera traspasar a otros segmentos como los alimentos, o el costo de transporte. La posibilidad de tasas que no solo permanezcan en los niveles actuales, sino que pudieran requerir aumentos se ha abierto al menos en las cotizaciones de futuros.

En México Banxico ya anunció el fin de su ciclo de baja de tasas que inició en 2024 y ubicó la diferencia contra la tasa de referencia norteamericana en los mínimos históricos de 275 puntos base. Habrá que ver como navega el resto del año con ese diferencial estrecho y las presiones que parecen cernirse sobre las tasas en el exterior.

*Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas