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Opinión

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Lo que me dijo Ebrard después de las elecciones de EU

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas 

Frente a él, unas dos mil personas llenaban ayer un ala del Siglo XXI, el principal centro de convenciones de Mérida, para escucharlo. Marcelo Ebrard, secretario de Economía, estuvo de gira.

¿Su agenda de este miércoles? Convocar a la gente a diseñar nuevos modelos de empresas mexicanas, más acordes con la era de la inteligencia artificial. La capital yucateca representó, para el secretario de Economía, la penúltima de la serie de reuniones de Innovafest 2026, que ya pasó por la Ciudad de México, Querétaro, Guadalajara y Monterrey y va a Morelos.

Durante su discurso en la tarima, enmarcado por las luces de una enorme y potente pantalla, no hubo visos ni avisos de preocupación por lo que anunciaron todos los medios de Estados Unidos: el partido político adversario de los republicanos —bando del presidente Donald Trump— fue el ganador contundente de las elecciones del 3 de noviembre en el país vecino.

El dominio de los demócratas y su narrativa llegan de nuevo al Congreso y a estados como Texas, en donde una mujer de ascendencia mexicana será gobernadora del estado con la segunda economía de ese país.

Yo me esperaba una posible cancelación de la visita peninsular de Ebrard o, bien, cierta preocupación por el fortalecimiento de políticos con claros vínculos sindicales que pedirán llevar más empleos de México a Estados Unidos.

Pero no hubo tal. Ayer, al terminar su conferencia, platiqué brevemente con el secretario, quien, me parece, tiene la actitud correcta. Me explico.

Ebrard dividió los asuntos pendientes con Estados Unidos. Por un lado, la negociación de los aranceles impuestos al amparo de la Sección 232, una disposición de ese país: gravámenes de hasta 50% que pagan los mexicanos por ingresar acero, ciertos vehículos y productos de aluminio al país vecino.

Esos aranceles, me recordó, provienen del presidente y no pasan por el Congreso.

Consecuentemente, ahí no importa el resultado de las elecciones de este martes. La puerta es y sigue siendo la de la Casa Blanca.

Luego está el tratado de libre comercio, que fue renovado en junio y se extendió por 10 años. Es un asunto que puede causar confusión: hay T-MEC y opera, pese a que algunos opinadores han decretado inexplicablemente su final desde hace tiempo.

El 80 por ciento de lo que exporta México a Estados Unidos no tiene arancel. Recordemos.

Ahora, conforme a las reglas del T-MEC, este debe revisarse anualmente. Si como resultado de esa revisión hay que agregar o modificar algo, ese cambio debe pasar por el Congreso. Ahí sí pesa el cambio de partido en el Congreso.

“Evidentemente es otra agenda”, reconoció Marcelo Ebrard. En esa nueva agenda continuará la presión para reducir la brecha salarial entre estadounidenses y mexicanos. Los salarios más bajos en México atraen inversiones y fábricas, en detrimento de la gente que necesita trabajo del otro lado de la frontera.

¿Qué cambiará? La preocupación por el medio ambiente. Los demócratas tienen una mayor atención al efecto invernadero, que tiene sin cuidado a los republicanos.

Por tanto, podemos esperar presión para que el T-MEC obligue a México a ofrecer, por ejemplo, energía limpia a las fábricas, con el ánimo de detener el calentamiento global. Ahí puede venir una fuerte presión hacia el sur y pesará mucho lo que pueda avanzar el Plan México de la presidenta Claudia Sheinbaum, que incluye un cambio en la infraestructura eléctrica nacional.

Es factible, también, que regrese a los negocios la necesaria agenda ESG —ambiental, social y de gobernanza corporativa—, que luce francamente olvidada.

Pero lo que permanece, independientemente de los políticos, como mencioné en la entrega de ayer de esta columna, es la agenda tecnológica que atiende precisamente Innovafest, de la Secretaría de Economía.

Eso es lo que está cambiando a México: la manufactura de productos electrónicos eleva las perspectivas de crecimiento económico nacional en varios indicadores, a juicio de Ebrard. Eso explicaré mañana.

Por lo pronto, les anticipo que el secretario busca a 5,000 personas para que estudien gratuitamente inglés especializado en semiconductores, en línea, con la Arizona State University. Eso puede empujar, por lo menos, a Yucatán.

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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