Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Poder inútil

Ezra Shabot | Línea directa

El ejercicio del poder implica necesariamente que las órdenes que se dictan sean ejecutadas de manera tal que cumplan con el objetivo deseado. Es por ello que existe en todo político la intención de acumular la mayor cantidad de poder para así asegurarse que su voluntad sea instrumentada. Pero esta acumulación de fuerza no garantiza la puesta en práctica de su proyecto.

Sin la existencia de una cadena de mando sólida y eficaz, las políticas emitidas desde la cumbre del poder supremo simplemente no entran en vigor. Es esto lo que le ha sucedido a los gobiernos de la 4T. Desde el 2018 hasta la fecha la concentración del poder en el Ejecutivo mexicano ha sido inversamente proporcional a la capacidad del gobierno de convertir en realidad su autodenominada cuarta transformación.

Ni el aeropuerto de Santa Lucía, ni mucho menos el Tren Maya o el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, o el sistema de salud gratuito, pero sin recursos, y mucho menos la refinería de Dos Bocas, han servido en la práctica para subsanar las deficiencias del modelo neoliberal. Y si a esto le añadimos el tema de seguridad, la combinación de fracasos demuestra la inoperancia de un mecanismo de poder altamente centralizado pero incapaz de resolver el más mínimo problema de gobernabilidad.

Sin duda que la responsabilidad recae en quien hoy formalmente detenta el mando de la nación, o sea Claudia Sheinbaum. Pero sería no sólo injusto, sino totalmente erróneo no considerar a López Obrador como el gran constructor de este desastre que ha venido degradando la calidad de vida de millones de mexicanos. Repartir dinero a diestra y siniestra no modifica la condición de pobreza, sino que la mantiene flotante al hacer del ingreso el único indicador de superación de la miseria.

Sin crecimiento económico, y con medidas fiscales que aumentan el miedo del inversionista a poner su dinero en las instituciones bancarias, lo único que crece es el endeudamiento y una sensación cada vez más real, de que los ingresos provenientes del dinero regalado no alcanza para cubrir las necesidades de alimentación, salud, vivienda y supervivencia de la mayoría de las familias receptoras de las dádivas gubernamentales.

En este sentido la presidenta no tiene mucho margen de maniobra a pesar del enorme poder formal que posee y no puede aterrizar en éxitos concretos de su administración. La figura del caudillo tabasqueño, su intervención abierta en los círculos de gobierno, y una errónea visión del mundo que comparten Morena y la primer mandataria, hacen imposible pensar en una forma diferente de cambiar el rumbo del país.

En este régimen sin instituciones confiables y atorado en el pasado, el poder acumulado durante los últimos años no sirve para casi nada.

Ezra Shabot Askenazi es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México. Analista político y catedrático universitario con 22 años de trayectoria en la UNAM. Como académico ha sido jefe del Departamento de Ciencias Sociales y Jefe de Planeación Académica en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Acatlán.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas