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Opinión

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La injerencia vía las plataformas digitales y la IA ya está en todos lados

Gerardo Flores Ramírez | Ímpetu Económico

A lo largo de este año, y con mayor intensidad a partir de que dio inicio el proceso electoral en Brasil, medios brasileños, estadounidenses y británicos, principalmente, reportaron señalamientos, sobre todo desde el bando de Lula, sobre una supuesta injerencia de las plataformas digitales extranjeras, para influir en las preferencias de los brasileños, señalamientos que incluso alcanzaron al propio gobierno de EUA. Las plataformas de Inteligencia Artificial Generativa también han sido incluidas en estos señalamientos. Durante el mensaje que dirigió a los brasileños la noche del domingo, Lula expresamente se quejó de la intromisión extranjera a través de las plataformas digitales y adelantó que será necesario regularlas.

En este contexto, diversos analistas, politólogos y actores políticos advierten sobre los riesgos que enfrentan las democracias en desarrollo frente al activismo de gobiernos y de las plataformas digitales y al uso intensivo de la IA para generar contenidos o noticias falsas que confunden al electorado. El proceso electoral que tendrá lugar en México en 2027 no está ajeno a las advertencias. Ahora bien, hay que decir que esos riesgos no solo los están padeciendo sociedades de países en desarrollo como Brasil o México, también se ha estado documentando cómo se están utilizando las plataformas digitales y la IA para influir en el proceso electoral de medio término en los EUA que tendrá lugar a principios de noviembre; en las elecciones generales que habrá en España a fines de noviembre o las elecciones presidenciales que tendrán lugar en Francia en 2027.

Por ejemplo, un reporte de la firma de inteligencia Alethea, citado por el diario The New York Times, concluye, con alto grado de confianza, que la red Doppelgänger, que no es otra cosa que una operación de injerencia del gobierno ruso que se instrumenta a través de un ente llamado la Social Design Agency y de una empresa de nombre Structura, ha estado operando para influir en el proceso electoral de EUA. Llama la atención que esa red ya fue sancionada por autoridades de EUA y de la Unión Europea, incluso el Departamento de Justicia le confiscó dominios. Aun así, volvió.

El reporte de Alethea describe cómo a principios de este mes se activó una estrategia que incluía posteos en diversos perfiles falsos en X, aprovechando el aniversario del ataque de Hamás o el cumpleaños de Vladimir Putin, que luego eran retomados por otro grupo de cuentas para ser insertados en conversaciones ajenas y de alto tráfico. La estrategia rusa está enfocada a afectar el apoyo para el Partido Demócrata, o minar el apoyo hacia Ucrania en Europa y favorecer a la ultra derecha o polarizar a las sociedades, como también se ha documentado en el contexto de las jornadas de protesta recientes en Europa.

En el caso de EUA, el elemento más inquietante es la IA. Según The New York Times, uno de cada cinco votantes estadounidenses planea usar herramientas de IA para informarse sobre su boleta y el doble ya recibió datos electorales a través de resúmenes automatizados. El problema es que la estrategia rusa justamente se enfoca en sembrar contenidos falsos que ya se ha demostrado que son retomados por los chatbots de las plataformas de IA.

Si EUA o Francia no logran contener esas estrategias de injerencia mediante la desinformación, ¿qué podemos esperar para México? La semana pasada señalé que, tratándose de crear una regulación para las plataformas en un contexto electoral, al Congreso se le habían escapado los tiempos.

Sin embargo, no puede pasarse por alto que lo que sí puede hacerse es reformar la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que ya incorpora una definición de plataforma digital. Contrario a lo que ayer señaló la presidenta Sheinbaum, sobre esa base sí puede construirse un primer marco de regulación de plataformas, sin que se trate de un enfoque estrictamente electoral, que fije obligaciones de identificación de contenidos sintéticos, de cooperación ante redes de cuentas inauténticas y de respuesta ágil ante requerimientos de autoridad. Una reforma así no sería electoral, pero le daría al INE elementos que hoy no tiene para atender situaciones que su normatividad actual no alcanza a resolver.

Está claro que la injerencia no distingue entre países desarrollados y en desarrollo, pero lo que sí distingue es a quienes se preparan de quienes se quedan sin hacer nada. México todavía está a tiempo de dejar de ser del segundo grupo.

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