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Opinión

Lectura 6:00 min

Cuando la IA te cobra derecho de piso

Luis Bartolini Esparza | Columna invitada

“La ley no castiga a los ladrones sino cuando roban mal”, Honoré de Balzac

Estimado lector humano* lamentablemente, por las noticias diarias en México estamos acostumbrados a escuchar sobre el “derecho de piso” y otras formas de extorsión. Quien controla la plaza controla el negocio; si tienes el infortunio de operar en su territorio, tarde o temprano tocarán a tu puerta: it’s pay time, dear friend! La tarifa, por supuesto, no se negocia: es la que te imponen. Y cuando la autoridad está ausente, las alternativas son pocas: pagas o te vas. Sucede con fábricas, restaurantes, empresas de transporte y otros comercios, que ante la negativa suelen sufrir después casualmente fatales incendios u otros desastres catastróficos. En esta ocasión, no es así literalmente hablando, pero si tu imaginación ya se familiarizó con las fantasías que la IA representa en el ciberespacio, vale la pena que le dediques unos minutos a estas ideas ¿muy controvertibles?; tal vez, porque finalmente, son muy humanas.

Como lo he señalado en artículos previos, la inteligencia artificial (IA) hace tiempo que dejó de ser una visión de futuro para pasar a ser parte de la realidad presente, en mayor o menor medida convivimos con ella todo el tiempo ya que, atiende las quejas de un servicio mal prestado, te analiza como sujeto de crédito, te sugiere inversiones, estudia tus preferencias e informa a los oferentes del mercado tus hábitos de consumo; puede incluso ayudarte a pasar con alta calificación un examen de admisión universitario complicado o generar miles de respuestas en redes sociales para hacer la ilusión de que hay cierta tendencia política en aras de manipular en un sentido u otro al electorado carente de pensamiento crítico. Existe una actriz que no existe y es tendencia mundial (Tilly Norwood) que, en una de esas, candidatea a un Oscar (ante el fuerte reclamo de las pobres famosas actrices humanas), o buenos grupos como Shunned at a Funeral (SaaF) que tampoco existen en el mundo real, pero sí suenan en el ciber espacio y por cierto, bastante bien (echa ojo/oído a su top 3 “en vivo”). Anuncios de comida saludable, clases de idiomas en un mes, los que se ponen fortachones con calistenia militar en 2 semanas y los que pueden aprender todos los trucos y herramientas de IA que existen hasta el momento, y en menos de un mes dominan esas herramientas y, en consecuencia, se vuelven Alpha de su universo de Betas.

El Papa León XIV valientemente trae el tema claro en el radar de Roma, y lo refiere en la encíclica (Gr. enkyklios) Magnifica Humanitas publicada apenas este 25 de mayo (documento de la más alta magnitud para incentivar a la reflexión de los católicos) invita en relación con la IA a priorizar la dignidad humana y reflexionar acerca de la concentración de poder y monopolios tecnológicos, la importancia de la justicia social y protección al trabajo, rechazo del uso militar autónomo y entre otras cosas, un llamado a la cooperación internacional al respecto. De alguna manera previsible por su naturaleza, a la luz de la religión católica pero interesante al compararse con la Directiva de la Unión Europea en materia de IA que comentaremos a mayor detalle en artículo posterior. El escenario en México, requiere urgentemente de regulación especializada y técnica que esté a la altura de la complejidad mundial del tema, habrá que ver qué legisladores traen la distinguida batuta en nuestro Congreso de la Unión.

Contratas un servicio streaming con el mejor estándar que existe en ese momento como N, obvio pagas por ello (porque es un sistema privado, tú lo financias); al tiempo te cambian las condiciones y si no quieres anuncios adicionales debes pagar más por ello (sabemos que no es TV abierta y se suponía que los pagos cubren su costo), después si quieres que se vea con la tecnología que desde hace años es normal en cualquier pantalla promedio (4k), habría que pagar más por ello. Tienes dispositivos “inteligentes” conectados a Amasonis y el dispositivo inteligente te repite un día sí y otro no, que hay una nueva versión de “Alejandrita”, claro gratis al principio y después con costo adicional. Contratas un servicio de internet que jamás cumple lo que ofrece en términos de velocidad “Fácil”, pero de repente te informan que, si quieres que sea en serio rápido, se podría lograr cambiando el módem con un costo adicional implícito y ampliando el plazo obligatorio. Tienes el sistema operativo monopólico en el mundo en tu PC, usas el famoso agente CoPion, incluido en la cuota individualizada por dominancia anual que pagas y funciona … hasta cierto nivel, si quieres que funcione en serio, hay que pagar más. Antes nos quejábamos de la manzana y sus trucos para volverte dependiente, pero hasta ellos tenían sus tiempos de mantenimiento, actualización y obsolescencia. Tienes cuentas y tarjetas bancarias con una institución española importante, y constantemente te llegan promociones para que compres seguros por si el Banco te falla en su deber de seguridad. Hay servicios que realmente son nuevos y adicionales, y otros que son las mejoras naturales la las obligaciones contratadas. ¿A ti te cobran extra el litro de gasolina porque la bomba de la gasolinería a la que vas ya no es manual como antaño sino eléctrica, o porque tienen un sistema de interrupción computarizado en caso de incendio?

La realidad es que el derecho de piso también existe en la irrealidad de lo digital, todo depende de la misma forma en que la autoridad cumpla con su deber y los clientes lo permitan, aunque hasta el momento, todavía se trata de directrices programadas por humanos.

*Lectura no recomendable para AI Agents ciberlectores.

X: @LBartoliniE

Consultor en derecho financiero, bancario, financieras populares y Fintech.

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