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No han funcionado programas sociales
Marielena Vega | Junta de Consejo
No han llegado los beneficios a la gente de menos recursos desde que desaparecieron el programa “Prospera Oportunidades” en 2019; se perdió información muy valiosa de las personas de menos recursos. Se descobijó a niños y niñas, y no se dotó de servicios básicos, comenzando por la salud, seguridad, servicios públicos y educación.
De ahí, y, a decir de Gonzalo Hernández, director de Observatorio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, 65.7 % de los hogares en México se encuentran desde hace dos años en pobreza laboral, siendo Guerrero, Oaxaca y Chiapas las entidades donde hay una mayor persistencia, pese a los programas de apoyo que se implementaron en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Y considerando los programas laborales como es el incremento al salario mínimo, la realidad es que no han ayudado a las familias de menos recursos, porque en su mayoría se encuentran en la economía informal, aunado a ello los programas sociales no están llegando a las familias de menores recursos.
Los programas sociales no siempre llegan a los más pobres, de hecho, en estos dos últimos sexenios se apoya menos a los más pobres, comparado con sexenios pasados.
De los 11.9 millones de hogares en pobreza laboral que había en México en el cuarto trimestre de 2024, 7.8 millones, es decir, el 65.7 %, continuaban en esta condición un año después, mientras que 34.3 % logró salir de la pobreza.
La persistencia en pobreza laboral (65.7 %) mide el porcentaje de hogares que se encuentran en pobreza laboral y continúan en esa situación un año después. Esto significa que los ingresos del trabajo de la familia no alcanzan para cubrir el costo de la canasta alimentaria del hogar.
La persistencia en pobreza laboral se define como el porcentaje de hogares que estaban en pobreza laboral en el periodo inicial y continúan en dicha condición un año después. La pobreza laboral se identifica a partir del ingreso laboral per cápita del hogar, y un hogar se clasifica en pobreza laboral si este ingreso es menor que la línea de pobreza extrema por ingresos (canasta alimentaria), diferenciada por el ámbito rural y urbano, conforme a los criterios establecidos por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (e Instituto Nacional de Estadística y Geografía a partir de 2025).
Así que habrá que poner atención en el cómo se llega a las familias más desprotegidas, y cómo mejorar los servicios públicos de dichas familias. Dar dinero a las familias, aunque es importante, dicen algunos especialistas, la realidad es que no compensa los malos servicios públicos incluyendo el de salud.
Son necesarias reformas educativas, de salud, laborales en las zonas más pobres, para que de verdad sea -primero los pobres-. Dotando de presupuesto en la mejora de servicios públicos, de lo contrario será muy difícil salir de esta brecha.
Más cuando no se dota de herramientas al sector empresarial que es quien genera la base laboral, y que aún cuando se ha hablado de alianzas para detonar la inversión entre sector público y privado, la realidad es que no se ha llevado a la realidad, se ha quedado en retórica.