Buscar
Opinión

Lectura 6:00 min

GE Healthcare en México: Crece fuerte y está en renovaciones con Gobierno

Maribel Ramírez Coronel | Salud y Negocios

En los últimos 7 u 8 años, GE Healthcare ha consolidado su presencia en México como uno de los principales proveedores tecnológicos del sistema de salud nacional. La compañía, que se independizó en 2023 tras la separación de los negocios de aviación y energía de GE, reporta que el sector público representa ya casi 40 % de su mercado local, mientras que el privado aporta el 60%.

Según la Asociación Mexicana de Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID), el valor de mercado de los equipos médicos en México ascendió a fines de 2025 a unos 8,354 millones de dólares. GE Healthcare, con una participación cercana al 30%, se ubica como uno de los líderes junto a Philips, Siemens y ahora competidores chinos.

Un caso emblemático es el proyecto llave en mano que GE Healthcare ganó en 2023 con el ISSSTE: la instalación de 30 salas de hemodinamia —todas las que posee actualmente el instituto—, incluyendo adecuación de sitios, obra civil, periféricos (UPS, chillers, aire acondicionado) y equipos de última generación. Este proceso formó parte de la llamada “nacionalización” del instituto durante el sexenio pasado, buscando hacer a un lado a las empresas integradoras médicas. GE no vendió y entregó los equipos, asumiendo también la responsabilidad del mantenimiento preventivo y correctivo durante la garantía extendida de dos a tres años.

Marina Santillo, directora de Servicios de GE Healthcare México, nos explica que este modelo ha permitido al ISSSTE recuperar el control operativo, aunque implica un nuevo desafío para los biomédicos del instituto, quienes ahora coordinan directamente con cada proveedor. Precisamente, el mayor reto actual radica en la transición que se vive en estos meses. Las garantías de las anestesias entregadas al ISSSTE terminan este año, y las de las salas de hemodinamia lo harán a finales de 2026 o principios de 2027. “Ya empezamos a ver los procedimientos que el ISSSTE tiene que enmarcar porque son procesos también de licitación para poder adjudicar el contrato de servicio y dar continuidad”, señala Santillo. GE Healthcare ya cuenta con experiencia exitosa: el año pasado cerró con el IMSS un contrato multianual de servicios para una base instalada que incluye tomógrafos, resonadores, anestesias, ultrasonidos e incubadoras. Con Sedena y Semar, los contratos de mantenimiento se renuevan de manera habitual desde hace años. La compañía mantiene managers en sitio, un sistema interno de planificación por equipo (con mantenimientos preventivos trimestrales o cuatrimestrales según el modelo) y un call center 01800 para correctivos.

El objetivo: evitar tiempos de inactividad y costos mayores por fallas mayores. Para GE Healthcare este momento representa tanto un desafío como una oportunidad de seguir acompañando al gobierno en la consolidación de un modelo más transparente y eficiente. Un aspecto positivo que ha facilitado esta relación, dice, es la solución definitiva a los problemas de pagos atrasados. Tras la etapa complicada del Insabi —donde hubo retrasos, pero finalmente se saldaron todas las obligaciones—, GE Healthcare reporta que actualmente no tiene adeudos pendientes de ninguna institución pública.

“Ya desde el año pasado estamos bien”, confirma Santillo. El IMSS Bienestar, que busca replicar las buenas prácticas de proceso del IMSS, ha permitido estabilizar los flujos financieros. Esta certidumbre crediticia es clave para que la empresa pueda seguir invirtiendo en infraestructura y servicio técnico sin interrupciones.

Tecnologías con perspectiva de género

Otro frente donde GE Healthcare está marcando diferencia es el desarrollo de tecnología con perspectiva de género. Históricamente, la medicina se diseñó pensando en el cuerpo masculino; hoy la compañía invierte en líneas específicas para las necesidades de las mujeres, que enfrentan la primera causa de muerte por problemas cardiovasculares (con síntomas diferentes a los de los hombres), cáncer de mama y cervicouterino. Sus ultrasonidos abarcan todas las etapas: pélvico, embarazo en 3D/4D y cardíaco femenino con software adaptado. En densitometría acompañan la perimenopausia para prevenir osteoporosis.

Pero la joya es la línea de mastógrafos diseñados por mujeres y para mujeres: incorporan un control remoto que permite dosificar la compresión, reduciendo dolor y ansiedad, y cuentan con inteligencia artificial para reconstrucción de imágenes de mayor calidad y detección temprana. Además, la tomosíntesis permite realizar biopsias guiadas en la misma sala en solo minutos. “No es un copy-paste del hombre”, enfatiza Santillo. Estos equipos ya operan tanto en sector público como privado y representan un avance concreto hacia la equidad en salud.

Fuerte además en medicina nuclear

En todo México operan 12 ciclotrones, de los cuales 5 pertenecen a GE HealthCare, lo que le otorga una fuerte presencia en la producción de reactivos para PET-CT y otros estudios oncológicos.

Además, la compañía cuenta hoy con más de 100 equipos aprobados por la FDA con software de inteligencia artificial que mejora el confort del paciente, la calidad de imagen y la eficiencia de flujos hospitalarios. En México, comenta Santillo, los registros ante Cofepris avanzan, aunque con cierto rezago que la empresa atiende directamente a través de su área regulatoria. Mantiene tres plantas manufactureras en el país: en Apodaca (Nuevo León) produce ultrasonidos y gantries de resonadores; en Ciudad Juárez fabrica brazaletes de presión y monitores de signos vitales. Todo se exporta a Estados Unidos y de ahí al mundo, generando empleo y cadena de valor local.

GE Healthcare, apunta la directora, entrega la misma tecnología de alta gama al sector público que al privado. Ejemplo: 41 tomógrafos de última generación adjudicados recientemente se distribuyen en hospitales de todo el país, no solo en la CDMX. También impulsa dispositivos portátiles —ultrasonidos del tamaño de un celular conectados por Bluetooth— ideales para médicos rurales y zonas de difícil acceso.El compromiso se completa con capacitación continua a radiólogos, técnicos y biomédicos. La rotación de personal en instituciones públicas es alta, por lo que los contratos incluyen sesiones adicionales y encuentros regionales latinoamericanos para actualizar conocimientos. Porque, como señala Santillo, “de nada sirve tener un Ferrari si no sabes manejarlo”.En un sistema de salud tan complejo como el mexicano —el IMSS es el más grande de Latinoamérica—, GE Healthcare demuestra que es posible alinear innovación, servicio directo y sostenibilidad financiera. El crecimiento de los últimos años y la transición de contratos como el del ISSSTE son prueba de que el modelo de colaboración público-privada puede funcionar cuando hay cercanía, transparencia y enfoque en el paciente. El reto hacia adelante es mantener ese nivel de exigencia para que los equipos tengan la operación y mantenimiento adecuado y sigan funcionando al máximo todos los días.

Temas relacionados

Comunicadora especializada en temas de salud pública e industria de la salud. Cursó la maestría en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM. Forma parte de la iniciativa www.HospitalsinInfecciones.com. Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, plataforma de contenidos sobre salud femenina.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas