Lectura 4:00 min
Extraño juego de máscaras
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Cometes tantos errores cómo los demás, así que no seas arrogante. Marco Aurelio
Fracciones de segundos de pensamientos únicos, casi siempre al despertar tenemos al alcance ideas que alborotan el entorno, debate entre la planeación por escribir y describir; pero también las primeras planas de los periódicos nacionales a la vista, que son parte importante del despliegue mediático de las temáticas en el día a día.
Confrontamos en ese sordo silencio de la soledad, cuando está por fenecer un mes más, cargado de notables hechos consumados, que van a cambiar el rumbo de historias por contar, porque además somos parte del todo, en esa dinámica de no parar, no hacer treguas, porque no desaparecemos sin dejar rastro.
Agosto y previamente julio, nos han sorprendido, en las exigencias de los abusos, dando sentido a la inversa, de resultados no esperados, que levantan un telón sospechosamente infranqueable, entre los deseos y las prisas, alcances de vanidad y juegos de máscaras ante el espejo seductor de las imágenes sobrepuestas.
No todo es político y sí es más economía, ni circular, ni en el cuadrante de algoritmos, menos aún en esa inteligencia artificial que hace su parte, pero no llega a llenar la plana, menos rellenarla, en el simplismo de mirar hacia todas partes, en los lados de la brusquedad de las expresiones por la inmediata orfandad.
Hay en el ambiente definiciones después del primero de septiembre, la inversión privada debe privilegiarse, declaraciones con aspiraciones las hay en todo momento, en ese juego perverso de medir fuerzas discordantes, entre quienes están y quienes se han ido, no del todo.
La tarea debiera ser no el protagonismo, sino que realmente se haga la tarea, hospitales con medicamentos y suficientes médicos y enfermeras; educación de calidad con ese humanismo que no solo debe pregonarse, sino procurarse, porque la salud de un pueblo está en la buena atención de los servicios prestados por el gobierno, con los impuestos de sus trabajadores, cautivos los más; con golpes de autoridad para los que simulan.
Termina agosto y nos siguen debiendo explicaciones, respuestas, hasta resultados que intenten provocar un cambio en la ecuación, no reciclar estrategias de comunicación, las charlas de sobremesa eran eso en la provincia, y servían hasta para educar; ahora pereciera que el atrevimiento es tal, sin derecho de réplica; sino aportación en un complejo concurso de irresponsabilidades.
Se nos gastó un mes más, el octavo de un año de sobresaltos por las prebendas del pasado recientes, y los miedos de una caja de pandora que han vaciado previamente, con información privilegiada en el resguardo de la simulación y el engaño.
Serán meses complejos, definiciones y no más pasadas por alto, el insulto del político debe acotarse, rescatar la dignidad del discurso y la soberanía en la dispersión de las máscaras, las charolas sin visas y los insoportables imponderables de cuerpo presente en ambas cámaras de legisladores sin rumbo ni medidas de austeridad.
Ahora el más mencionado ha sido García Harfuch, con notables sobresalientes en concordancia con los Estados Unidos, polvo a los renunciados con razón o sin ella, como Ulises Lara en la fiscalía general de la República, cuyo relevo toma la batuta de la comunicación que intenta ser asertiva, más los desafueros en puerta, que son amagos de ese miedo a desplegar más realidad de la verdad acumulada.
Somos transeúntes de la noticia, la nota corta y el cuento en esa vagancia que nos detiene en el puesto de pocas esquinas, ahí donde la vida palidece, porque sin salvedades, hay más negativos que positivos en el vivir para contarla.
ENTRE LÍNEAS
Y es que no solo nos faltan los 43 de Guerrero, con todo y su ex gobernador como uno de los corresponsables de esos hechos condenables, sino los informes que son parte de las investigaciones, que tal vez nunca nos llevarán donde se quiere llegar. Lo fundamental es reconocer la paz aún en la derrota.