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Día del niño. Nuestro mejor regalo: su cuidado
Linda Atach Zaga | Columna Invitada
"Miramos el mundo una sola vez, en la infancia. El resto es memoria", Lousie Glück
En este día hay quienes celebran a sus niños con fiestas y regalos. Los que prefieren la feria, el parque e incluso organizan una reunión familiar, porque saben que no hay nada igual que divertirse como un niño, sentir la libertad, la deliciosa despreocupación y el gozo de respirar hondo y dormir tranquilo, sin deberle nada a nadie.
Me gusta mucho el 30 de abril. A pesar las décadas de distancia de mi infancia, o quizá justo por eso. Me fascina la capacidad que tienen los niños para pasar de una cosa a otra, abrirse a la novedad y aceptar con emoción lo que la vida les ofrece sin pensar ni temer y sólo disfrutar, ajenos a las malas jugadas de la mente.
En los últimos años, el día del niño ha cobrado más importancia. Tanta, que son cada vez más las escuelas avaladas por la SEP y el gobierno que ofrecen el día libre a los chicos y lo abordan como una agenda que impulsa un mayor cuidado a las infancias y adolescencias en nuestro país.
El problema es que el festejo y las campañas preventivas no son suficientes en un México donde la impunidad y los procesos viciados niegan el feminicidio infantil y la violencia doméstica que lastima la integridad física y mental de los niños, o los más desgarradores casos de abuso sexual, porque la víctima de 4 años no recordó la dirección o la fecha y la hora exactas en las que fue víctima del acto que afectará su vida de forma irremediable. Aunque reciba ayuda y se libere de la culpa y el dolor que marca a las personas abusadas sexualmente.
Ahora que el futbol ocupa una buena parte de nuestras energías, sería excelente que, además del orden y la seguridad que esperamos se les garantice a los turistas y aficionados durante la celebración de la copa del mundo, nos preocupáramos por los menores que serán víctimas del turismo sexual que llegará a las ciudades sede.
Segun la UNICEF, en eventos de esta magnitud las niñas y los niños corren mayores riesgos, y más aún en un lugar como México, donde la trata -que incluye la explotación laboral y sexual infantil- se han potenciado y convertido en un lucrativo negocio.
El Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México reportó que entre 2024 y 2025, del volumen de denuncias recibidas, el 30% implicó explotación sexual infantil, el 28.2, trabajo forzado y el 15.4 la mendicidad forzosa. Esto quiere decir que la mayoría de las denuncias tuvieron que ver con delitos en contra de niños y adolescentes.
¿Qué tiene que suceder en un país para que la situación de la infancia se desborde de esta manera?
Ojala que el día del niño nos invite a reflexionar y además de compartir el deseo de que México sea campeón y emocionarnos con los goles, seamos conscientes de que muchos niños serán ofrecidos a potenciales abusadores través de las redes, en plataformas puestas en marcha por depredadores expertos en engañar con promesas de trabajo y regalos. Pongamos más atención. Además de festejarlos, debemos cuidarlos.