Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

La Cultura de la Paz, Fiesta de Partido, No de Nación

Pascual Hernández Mergoldd | La cultura de la paz

“Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al verdugo.” Elie Wiesel

La Mandataria y sus correligionarios con miles de acarreados y algunos Ministros de la Corte haciendo alarde de su filiación política y obediencia al Ejecutivo, celebraron el segundo aniversario de su victoria electoral. Evento partidista proyectado en plazas de todo el país, financiado con recursos públicos, pretendiendo convertir su acto en un festejo nacional. Fue el arranque de la campaña electoral del oficialismo hacia 2027.

Aunque hace dos años la Presidenta obtuvo un porcentaje de votación superior al de su antecesor, persisten sospechas fundadas de que el oficialismo contó con el respaldo del crimen organizado para financiar campañas, obstaculizar la labor de representantes opositores en las casillas y amenazar a la ciudadanía con el fin de inducir el voto.

Su victoria generó expectativas de reconstrucción del país y del tejido social, de reducción de la violencia y de mejora de los servicios públicos. No obstante, su mandato es el “segundo piso de la transformación” lleno de prácticas nocivas, acciones y omisiones que deterioran crecientemente todos los ámbitos sociales.

El poderío oficial descansa en la inconstitucional definición de los resultados electorales que derivaron en una ilegítima sobrerrepresentación legislativa en la Cámara de Diputados y de la operación gansteril en el Senado para alcanzar la mayoría calificada.

Es evidente que el verdadero objetivo del oficialismo es aniquilar el pluralismo e imponer un régimen de partido único. Prefieren ignorar que el 40% de los electores conforman actualmente las oposiciones.

Además de los supuestos logros de su gobierno y tergiversar la realidad nacional, dedicó una buena parte de su monólogo a azuzar con mentiras a sus huestes en contra de sus opositores. Declaró que “nunca vamos a defender la corrupción ni la colusión con el crimen”. Sin embargo, encubre a narcopolíticos como si fuese un tema de soberanía nacional.

En su “rendición de cuentas” omitió resultados de su gestión:

  1. Deuda pública: pasó de 10.5 billones de pesos en 2018 a 17.4 en 2024, y alcanzó 20.1 billones el primer trimestre de este año.
  2. Bajo Crecimiento económico: el más bajo en décadas; se contrajo un 0.6% el primer trimestre, se estima entre 1.1 y 1.3% para este año, tras un 0.7% en el anterior.
  3. Economía informal: representa cerca del 55% de la fuerza laboral, reflejo de la falta de oportunidades y de la exclusión de millones de personas de la seguridad social.
  4. Calificaciones crediticias: en 2018 consideraron una perspectiva estable y estatus medio-alto de inversión; hoy se ubican en el límite inferior del grado de inversión.
  5. Polarización política: ataques y descalificaciones constantes a la oposición, a quienes acusa de antipatriotas y advierte que no volverán al poder; también contra comunicadores de reconocida trayectoria y medios de comunicación.
  6. Desaparecidos y desplazados: se estima que la violencia del narcoterrorismo ha forzado el desplazamiento anual de decenas de miles de personas que huyen de sus hogares y desparecido aproximadamente 75,000 personas de 2018 a lo que va del año.
  7. Popularidad cuestionada: encuestas nacionales sitúan su aprobación entre un 68% y 72%. Sin embargo, su negativa a participar en la inauguración del Mundial de Futbol revela su temor a las muestras de rechazo. A diferencia de los Presidentes que, en su momento, enfrentaron con valor la inauguración de las Olimpiadas de 1968 y los mundiales de 1970 y 1986, ella ha optado por esconderse, lo que confirma que conoce las mediciones internacionales sobre el aumento del rechazo y la caída de su popularidad, atribuida a los malos resultados en salud, educación, seguridad y economía.

La realidad nos alcanza

Hasta ahora el gobierno no ha dado señales de dirigir sus acciones a construir un mejor futuro ni para una conversión que evite el colapso del país.

No se olvide que las sociedades prosperan cuando preservan simultáneamente estabilidad, innovación y libertad creadora.

Llegó la hora de superar la ceguera y de gobernar para todos.

*El autor es abogado y mediador profesional.

Contacto: mediador.negociador@gamil.com

X: @Phmergoldd

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas