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La Cultura de la Paz, Educación en México a la Deriva
Pascual Hernández Mergoldd | La cultura de la paz
“Quien se atreve a enseñar, nunca debe dejar de aprender.” John Cotton Dana
Los pueblos mesoamericanos comprendieron la necesidad de brindar instrucción básica a la población. Durante la época virreinal la Corona destinó recursos y la Iglesia católica asumió la responsabilidad de educar a los indígenas. En el siglo XVII surgieron las primeras escuelas elementales y, hacia la segunda mitad del XVIII, en pleno auge de la Nueva España, se ordenó que la educación fuera pública y laica, financiada por los cabildos.
Al inicio de la vida independiente en México, la educación ocupó un lugar prioritario. Ante la carencia de recursos públicos, se confió a la “Compañía Lancasteriana” la organización de escuelas elementales y normales. Gran parte del siglo XIX estuvo marcado por la pugna entre liberales y conservadores, lo que afectó todos los ámbitos, incluida la enseñanza. Finalmente, prevaleció el modelo educativo liberal.
En octubre de 1921 se creó la Secretaría de Educación Pública, su misión fue federalizar, unificar y expandir la educación gratuita, laica y popular en todo el país. En 1960 se introdujeron los primeros Libros de Texto Gratuitos, un hito en la estandarización y la equidad educativa.
Desde 1943 el sindicalismo magisterial, favorecido por los gobiernos, consolidó una creciente hegemonía nociva sobre la educación pública. Sus agrupaciones se han dedicado a negociar aumentos salariales, pensiones y la eliminación de mecanismos de evaluación, debilitando la rectoría del Estado.
La Reforma Educativa de 2013 buscó revertir ese deterioro mediante un sistema de evaluación obligatoria para docentes, con el propósito de elevar la calidad y recuperar el control estatal sobre las plazas magisteriales. Se impulsó la carrera docente, se redujo el poder de la CNTE y del SNTE, y los indicadores comenzaron a mejorar. Sin embargo, todo se desmanteló con la llegada del actual oficialismo en 2019, que promovió una contrarreforma deficiente, mal redactada y carente de fundamentos.
El actual oficialismo canceló el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, mientras que la Mandataria clausuró la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación. Con la llamada “Nueva Escuela Mexicana” se suprimieron evaluaciones y calificaciones, imponiendo la mediocridad como parámetro, sustentada en los nuevos libros de texto, plagados de errores y deficiencias, que obligan a los maestros a seguir contenidos que más que mejorar, confunden, generando un retroceso radical en lo pedagógico.
Hoy la educación pública está subordinada a intereses políticos e ideológicos de corto plazo, ajenos a la verdadera formación. La degradación es evidente, hasta la Suprema Corte determinó que los estudiantes de educación básica, tanto en escuelas públicas como privadas, no podrán ser reprobados. Generaciones enteras están atrapadas en un sistema ideologizado y mediocre, donde estudiar menos, no reprobar y el pase automático se presentan como supuestos “derechos conquistados”.
El futuro de cada nación depende de la inversión que aplique en favor de sus niños y jóvenes, nadie duda que son su principal riqueza. A pesar de ello en México la niñez no ha merecido la atención gubernamental que merece. Mientras Finlandia invierte el 6.1% de su PIB en educación, en México el oficialismo en 2026 aplica un precario 2.9%.
Las matrículas escolares, que habían crecido de manera constante desde 1921, han caído en todos los niveles bajo los gobiernos de Morena: preescolar del 72 al 64%; primaria del 99 al 94%; secundaria del 97 al 93%; y media superior del 84 al 75%.
Por su parte, al maestro le corresponde transmitir el conocimiento de generación en generación, de instruir a niños y jóvenes inculcándoles valores que les servirán para ser buenas personas. Su contribución también ha procurado la vida en armonía.
Tristemente el activismo sindical propicia que muchos maestros desatiendan su labor docente y abandonen las aulas. A la CNTE no le interesa la educación de niños y jóvenes, ya anunció su huelga nacional.
La educación es un componente esencial para superar la corrupción y la inseguridad que nos afectan, pues ambas se alimentan de la ignorancia.
*El autor es abogado, negociador y mediador.
X: @Phmergoldd