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La batalla silenciosa del monólogo
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
La felicidad es tener salud y mala memoria. Audrey Hepburn
Relatos simultáneos ocupan algunos momentos de nuestro tiempo hoy, divididos una vez más los pensantes y los que cachan votos y votantes el día de la elección, las situaciones registradas mediante un aparato celular no fueron simuladas, el contenido no es improvisación, es parte del despliegue mediático de la salvación de los posibles actos de corrupción en un Instituto vulnerado por la dictadura y los superpoderes.
Delimitamos nuestra identidad en cada acto cotidiano por supuesto, ahora tenemos ante nosotros juzgar al que ya no está, al caído, aquel personaje que no llegó a ser profeta, pero que destinó gran parte de su vida a remar contra las corrientes de opinión de su época; y las últimas dos semanas para México han sido trágicas.
Estamos desprovistos de lo esencial, esa felicidad que ya no aflora en un gesto natural, ni mucho menos en el saludo afable en los lugares públicos, los compromisos hasta para estrechar la mano del otro, hacen notar las vibras de las otras intenciones, porque quizá todo se ha vuelto de ida y vuelta, en los beneficios y las dádivas, en el halago y la disculpa acompañada de futurismo.
Al término del décimo mes del año, es muy cierto todo lo que nos rodea y de lo que nos rodeamos, de la simulación en el aplauso, aquella hipnosis de política en conveniencia, salir de prisa desde el anonimato que no nos permite mayor frivolidad, ni ficción, menos aún intentos de pequeñas locuras en un mundo donde solo habitan problemas.
Lo cierto es la complejidad del presente, viajes con golpes de realismo, sobrevivencia con el máximo riesgo, vientos por horas que efectivamente solo barren las calles, no los detalles, ni los recuerdos, en temporada de ánimas y purgatorio.
Leía muy temprano esta mañana de viernes 30 de octubre, que no se pidan consejos al ajeno, al alejado de los orígenes del cuento corto, porque hay que quedarse con el moretón del golpe seco, de la democracia contaminada por la corrupción, en esas voluntades de negar las pruebas de la obviedad, del despilfarro y de la inconciencia de la pobreza de millones y millones en todas partes.
Sin maquillaje somos honestos, sin adjetivos ni castigos diversos, porque las correcciones a la conducta de antes, a cruzar la raya del respeto, venía acompañada de consecuencias, sin pragmatismos, hoy en el descaro de ese cinismo ruin, leemos también descalificaciones en contra de personajes que se están adelantando en la partida final, y antes, sin pudor eran puestos como transformadores de la maldad en bondad, junto a los otros datos que pueden coincidir o no, pero no alarmarnos con heridas de por vida.
Tenemos un país que hemos construido, bien o mal camina descalzo, se quema la piel y la sabiduría sale a flote, la destrucción de instituciones como el Instituto Nacional Electoral pone en evidencia los excesos, el problema que se convierte en procesión de peligrosos silencios, más allá de este monólogo, sin pretensiones, en una batalla que debiera librarse ya sin matices, sin falsos protagonismos como el de Ricardo Monreal, dando fechas para la insaculación de quien seguramente ya saben algunos, saldrá de la terna final, en una cámara de diputados de escándalos y no de resultados para el pueblo que dejó hace muchos años de ser sabio.
Porque vaya que la verdad se retrata ante el espejo, cuando se afirma que la herida del ego no se cura nunca, porque uno mismo la mantiene abierta, este es el México que vivimos a diario, la fotografía para no colapsar, el engaño para no claudicar y hasta la historia que nos cuentan los libros, con cicatrices a cuestas de quienes continúan caminando a pesar de todo.
ENTRE LÍNEAS
Se abre una nueva etapa en la vida pública del Instituto Politécnico Nacional, el proceso de designación de la persona; de forma democrática y transparente en que se dará el relevo en su dirección, nos muestra con el anuncio del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, identificar al mejor perfil para una responsabilidad administrativa y educativa con un futuro cierto para el Politécnico. Enhorabuena presidenta Sheinbaum.