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¡Ay que tiempos señor don Simón!
Opinión
¿Qué tiempos estamos viviendo? Ojo, que la frase del inicio de este párrafo viene sin exclamaciones, o sea, no es como frase de mi mamá del tipo ¡Qué tiempos, mijita, qué tiempos! No. Es una genuina pregunta para tratar de entender. Describo, luego entiendo.
Estamos viviendo tiempos increíbles porque hay escenas de no creerse. ¿En qué película podríamos haber visto que una premio nobel de la paz – cuestionable o no – le entregara su premio a un personaje como Trump y este personaje, genuinamente creyera que ahora el premio le pertenece como un indispensable acto de justicia. Parece una escena de película de Robert Altman, tipo El ejecutivo (The Player, 1992) o de Lex Luthor en Superman.
¿Estamos viviendo una salida del closet monumental de los déspotas del mundo? ¿Necesita ser justificada? ¿Necesita una narrativa de bondad o de bien común detrás? Parece que no y eso da susto.
Es decir, de la segunda guerra mundial para acá (permítanme ser esquemática y generalizadora) toda intervención extranjera tenía “motivos democráticos”. Explico: como tal país se está dando en la torre solito porque son salvajes, o socialistas, o dictadores, o tropicales o muy raspitas pues, entonces entramos desde OCCIDENTE para apaciguar su impulso a lo poco civilizado y nos llevamos el petróleo o el agua, o alguna parte de sus recursos naturales porque es parte de la democratización.
OCCIDENTE siempre trajo plan con maña, no es que no lo supiéramos. Los imperios se han buscado las historias más ilógicas para permanecer, como la famosa pax romana, que no era otra cosa más que el cobro de piso más extendido de la historia. O como el reino de España con su evangelización para ponerle argumento cristiano a la crueldad y el genocidio. O como aquellas armas de destrucción masiva.
Ahora parece que no se necesita el pretexto y eso me da susto porque es como si nos pusiéramos un espejo inevitable de lo cruel que puede ser nuestra especie. O mejor dicho, lo crueles que pueden ser ciertos personajes o ciertos pueblos en determinada temporada del mundo.
¿Qué tiempos estamos viviendo? ¿Personajes crueles o culturas crueles?
Parece que hay un cambio de orden mundial ocurriendo en el que se está cayendo un sistema para entrar a otro. ¿Pero eso con qué se come? Y no es que una espere un anuncio y una frontera clara entre el antes y el después. Ya se sabe que nombrar los periodos de la historia y esas cosas se escriben en los libros mucho tiempo después de que ocurren y son bastante arbitrarios. No, no espero un anuncio oficial o una fecha determinada, pero sin duda que usted que me lee, comparte la angustia de pensar que se está cayendo el muro de Berlín de nuestra época y una no se entera porque la vida sigue e igual hay que ir a pagar el predial para aprovechar el descuentote de enero.
¿Qué se hace con estos tiempos?
Se está transformando el sistema mundo y lo que iba a ser global se está poniendo proteccionista y eso ¿en qué se traduce para la vida cotidiana? No sé si tengamos muchas respuestas, porque cuando se está atravesando lo extraordinario, la atención está puesta en la sobrevivencia, en cuidar lo propio, en leer con cuidado las señales.
Hace unas semanas una artista chilena me preguntaba sobre México. Bueno, y cómo está México, me dijo. México va muy bien, – le respondí – por supuesto que hay mucho por hacer y tenemos un montón de contradicciones, pero por fin las cosas se mueven hacia algo más justo. Y claro, mi visión no necesariamente es tan objetiva, sobre todo porque te estoy hablando del proyecto político al que pertenezco, pero ¿qué te digo? En esta ciudad una familia como la mía puede vivir más o menos en paz. Eso no es posible en dos terceras partes del mundo (familia de dos mamás). Por eso me duele el momento del mundo.
En fin.
¡Qué tiempos estamos viviendo!
Ana Francis Mor
#SuSecrechula