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Un punto de partida
El pasado lunes un destacado conjunto de intelectuales, políticos, artistas, y figuras de distintos espacios sociales, presentaron el documento titulado “Un punto de partida”, cuyo objetivo es no únicamente ofrecer un diagnóstico de la situación del país, demostrando el caos generado por la 4T, sino intentar generar una corriente de opinión favorable para la creación de una especie de —frente de salvación nacional—para el 2024.
En este viaje al pasado en el que nos encontramos, coinciden incluso personalidades que fueron parte del llamado Grupo San Ángel al inicio de la transición democrática mexicana en los noventas. Se trata de una especie instrumento de presión ciudadana para que los partidos políticos de oposición, principalmente PAN y PRI, salgan de su círculo vicioso intrapartidario y se asuman como vehículo de transmisión de la expresión de millones de mexicanos opuestos a la 4T, y abandonen así la disputa por las migajas del poder que su ostracismo militante les proporciona.
Un ejemplo de esta situación se está viviendo en la contienda electoral del Estado de México, donde la alianza PRI-PAN-PRD se ha convertido en un juego político en manos exclusivamente del partido tricolor, y en donde el Revolucionario Institucional parece jugar más a la simulación de una campaña electoral destinada a perder ante Morena y Delfina, con un gobernador como Alfredo del Mazo quien juega a los dos bandos sin una definición clara de su apuesta político electoral.
Y es precisamente aquí donde la presión ciudadana necesita expresarse frente a los intereses particulares de los partidos que terminan traicionando su carácter de instituciones públicas, para servir como aparatos de poder cuya función es encubrir los excesos y las ilegalidades de políticos con una visión mezquina y egoísta de la realidad nacional.
Sólo una sociedad que demuestre capacidad de movilización en términos político-electorales, podrá obligar a dirigencias partidistas anquilosadas y miopes a reaccionar ante una realidad que las rebase como sucedió en las épocas del fenómeno “Fox” y la expectativa de la alternancia en la presidencia de la República.
Las dirigencias del PAN y del PRI están inmersas en su negocio interno del reparto de puestos y posiciones. En otro momento eso sería parte de la normalidad democrática, pero no hoy cuando lo que está en juego es precisamente el andamiaje democrático construido en los últimos 25 años y la viabilidad de México como país con posibilidades de satisfacer las necesidades básicas de su población.
Se trata de una emergencia nacional y por lo tanto hay que actuar en consecuencia. No hay espacio para agendas particulares. Que cada quien asuma su responsabilidad.