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Ucrania y la sopa de letras
La crisis en Ucrania puede ser fácilmente comparada con una sopa de letras, que da mensajes dependiendo de cómo se vea.
Las letras se acomodan y lo que a simple vista permanecía oculto, se va revelando conforme tomamos distancia del conflicto bélico que atrapa los reflectores.
- ¿Qué más hay en esta crisis?
- ¿Por qué hay que ver más allá de lo que pasa en la frontera entre Rusia y Ucrania?
- ¿Acaso a alguien le beneficia este conflicto?
La respuesta sencilla es que nadie ganaría con el estallido de la guerra. Las sanciones económicas de Estados Unidos llevarían a Putin a su fin y este arrastraría con el a Joe Biden, porque el estallido del conflicto sería interpretado como un episodio muy al estilo de la desastrosa retirada de Afganistán y aumentaría la inflación de ese país a un 10 por ciento. Mientras que para Europa, esto detonaría una crisis social además de política, por el aumento que se sentiría de inmediato en los precios de la electricidad, que ya han venido aumentando en los últimos años.
No obstante, el escenario cambio mucho cuando lo que se vislumbra es una solución. En un momento global, en donde la inflación, el desempleo, y el aumento de contagios de Covid-19, hacen que muchos gobiernos deseen ser salvados por la campana.
Porque podemos decir que de alguna manera, el que lo resuelva será el ganador, y que ante tantas tragedias, no es ningún secreto que el mundo necesita una victoria.
Sobretodo, cuando se trata de un escenario binario que se resume a “ellos” contra “nosotros.”
Para Putin, el lograr una salida por la vía pacífica que atienda sus imperativas de seguridad nacional, será capitalizado como un símbolo de fortaleza ante occidente y podrá ayudarlo a amortiguar de alguna manera el malestar ocasionado por el aumento de los casos de Covid-19, la baja tasa de vacunación, las desigualdades sociales, las mafias y el deterioro de los servicios.
Para Europa, esto ayudaría de alguna manera a que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, consolide sus intensiones de reelegirse el próximo 10 de abril y se posicione como en nuevo líder del continente, ante el vacío que dejó la salida de Angela Merkel. Mientras que para el canciller de Alemania, Olaf Scholz, esto sería sinónimo de seguridad energética y le ayudaría a seguirse ganando la confianza de los alemanes, al no generar un desastre a tan sólo meses de la salida de su predecesora.
Finalmente para Joe Biden, esto le serviría para calmar los ánimos en casa mientras la inflación continúa al alza junto con los precios de la gasolina, en un año electoralmente complicado, en el que su partido podría perder la mayoría en el Congreso. Además de que podría ser interpretado como una especie de disculpa ante el electorado por Afganistán y aumentar sus posibilidades de ser reelecto en 2024.
Así las virtudes de la paz sobre la guerra. En un escenario que cada vez se acerca más a un punto de no retorno. En donde de alguna manera, Rusia ha conseguido poner a Ucrania contra las cuerdas sin el uso de la fuerza, con el proyecto que aprobó esta semana La Duma, en el que pide al presidente Vladímir Putin el reconocimiento de las repúblicas autoproclamadas de Donetsk y Lugansk, ubicadas en el este de Ucrania.
Por lo que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, podría convertirse en una pieza clave para que el Kremlin obtenga “su paz”.
El último en salir apague la luz.
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Youtube: Stephanie Henaro