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Opinión

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Termina agarrón Rimsa-Eli Lilly

La competencia en el mercado de medicamentos en México está en los anaqueles de farmacias y en la prescripción médica. Pero también en un ámbito poco visible y muy poco entendido: en los tribunales. Un caso muy representativo de lo que ha sucedido en los últimos años en estas cruentas luchas entre farmacéuticas es el siguiente:

En septiembre del 2005: la mexicana Rimsa pide a Cofepris el registro de dos fármacos genéricos para diabetes tipo 2 (pioglitazona), dado que la exclusividad de patente de dicha sustancia antidiabética, cuyos derechos en México pertenecen a Eli Lilly, vencerá en enero del 2006.

En marzo del 2006: Cofepris le otorga a Rimsa el registro de los genéricos Diaberil y Diabamet (dos presentaciones de combinación de pioglitazona con met­formina). La empresa se prepara para producirlos y comercializarlos.

En julio del 2006: el IMPI publica en su Gaceta de Medicamentos que la pioglitazona sigue aún protegida y en lugar de enero del 2006 vencerá en enero del 2011. Esto porque un juez ordenó hacer válida la fecha de vencimiento del país de origen. (Takeda, la dueña original de la pioglitazona recibió en Japón una prórroga en sus derechos hasta enero del 2011.)

Fines del 2006: Cofepris notifica a Rimsa el inicio del proceso de revocación de su registro; no llega a nada y Rimsa sigue comercializando sus antidiabéticos.

En el 2009: Hay cambios directivos en Cofepris. Reinicia el proceso de revocación, pruebas en favor y en contra. La sentencia del regulador es que se revoquen ambos registros a Rimsa. En tanto, en tribunales son interminables alegatos, fianzas y contrafianzas de Rimsa -dirigido por Luis Jorge Pérez- y Eli Lilly -comandado por Carlos Baños.

En diciembre del 2009: tras perder amparos y todos los recursos, Rimsa se obliga a suspender la venta de Diaberil, pero mantiene en anaqueles a Diabamet gracias a una orden del tribunal fiscal de suspensión de medidas cautelares.

En el agosto del 2010: Cofepris verifica almacenes y le da 10 días a Rimsa para dejar de facturar el fármaco. No por causas sanitarias ni falta de seguridad o eficacia, sino por violación a la propiedad intelectual. Rimsa, ya sin registro y sin dejar de inconformarse, tiene que retirar Diabamet de anaqueles y tendrá que destruir todo lo que queda de ambos genéricos. Es uno de muchos litigios entre laboratorios. En el centro está la vinculación IMPI-Cofepris renovada en el presente sexenio. El problema, dicen los nacionales productores de genéricos, es que más de la cuarta parte de las patentes de fármacos publicadas hoy en la gaceta son por mandato judicial, es decir, que un juez ordenó al IMPI protegerlas pese a que el mismo IMPI había rechazado hacerlo. La realidad es que todo se origina en las negociaciones del TLC, plasmadas en el artículo 12 transitorio de la Ley de Propiedad Industrial donde hubo acuerdo con las multinacionales de tomar como fecha de solicitud de patente la otorgada en el país de origen. A casi 20 años de esos acuerdos, las disputas están acabando. En esta ocasión ganó la multinacional Lilly. Rimsa –una de las farmacéuticas mexicanas que más crece y ha pasado a ser la segunda más fuerte después de Senosian- dice que gastará energías en otras terapias donde es líder: antiinflamatorios, obesidad y pruebas de embarazo con su estrella Predictor.

Banderazo a drogas huérfanas

Dentro de la ola desregulatoria, Cofepris dará hoy el banderazo a nueve fármacos huérfanos para enfermedades raras que padecen unos 50,000 mexicanos.

Con la decisión se facilita la importación y venta en territorio mexicano de los siguientes fármacos: Firazyr, de Shire Pharmaceuticals, para crisis agudas de angioedema hereditario; Zavesca, de Actelion Pharmaceuticals, para la enfermedad de Gaucher Tipo 1; Kuvan, de Merck, para tratamiento de hiperfenilalaninemia; Vprip, de Shire Pharmaceuticals, para terapia de remplazo enzimático en la enfermedad de Gaucher Tipo 1; Nplate, Amgen, para púrpura trombocitopénica inmune; Clolar, de Genzyme, para leucemia linfoblástica refractaria primaria o recaída en pacientes pediátricos y adultos; Beromun, de Boehringer Ingelheim Promeco, coadyuvante en la cirugía para extirpación de tumor, con el fin de evitar o retrasar la amputación; Busilvex, de Productos Farmacéuticos, para acondicionamiento previo al trasplante de células progenitoras hematopopéyicas, y Soliris, de Rowfarma, para el tratamiento de hemoglobinuria paroxística nocturna.

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