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Taiwán y el Tren Maya
Taiwán y el Tren Maya pueden sonar muy lejos o incluso muy distintos. No obstante, el mundo está lo suficientemente agitado para que hoy no lo sean.
La isla y el tren forman parte de la seguridad nacional de naciones tan distintas como Estados Unidos, México y China, y esto nos habla de la óptica de cada una y de lo que actualmente las define.
México es un país que no ha podido pasar de su primera imperativa geopolítica después de la pérdida del territorio después de 1848. No consigue poner fin a sus problemas internos y lamentablemente por eso, muchas veces no consigue ver más allá de su nariz. De ahí el que nuestra seguridad nacional tenga tan corto alcance y se remita a justificar proyectos políticos.
Porque no hemos sido capaces de consolidar un proyecto de nación y de ahí el que cada seis años se cambie el rumbo con cada proyecto político. Esa es la realidad que rige la nueva categorización del Tren Maya y también la polarización que nos define con miras a 2024. Reflejándose de lo micro a lo macro, y esto nos lleva a lo que ocurre en Taiwán.
¿Qué necesidad tenía Estados Unidos de mandar a Nancy Pelosi a echarle más leña al fuego cuando la guerra en Ucrania tiene al mundo con los pelos de punta? Me parece totalmente innecesario y electoralmente motivado.
Las elecciones de medio término están a la vuelta de la esquina y conforme a los últimos datos presentados por la casa encuestadora Gallup, 54% de los estadounidenses ven a China como el enemigo y Biden ha jurado una y otra vez, que el gigante asiático no será potencia mundial mientras sea presidente.
Lo malo es que el tiempo corre, le quedan dos años, y sus deseos no podrán detener a una China continental que ha decidido consolidarse y dejar atrás la humillación que les ha representado ser un país con dos sistemas. Quieren unidad total, y esto también tiene un trasfondo electoral. Dentro de lo que cabe.
Xi Jinping será “nuevamente coronado” cuando termine el XX Congreso del Partido Comunista en otoño de este año y esto puede motivarlo a dar un manotazo fuerte que cumpla con los sueños de “una sola China”, que tanto añoran y que también, tanto han prometido.
De hecho, la mano ya podría estarse moviendo para pegar en la mesa. Porque después de la visita de la legisladora estadounidense Nancy Pelosi a Taiwán, las represalias no se han hecho esperar y ya han bloqueando la importación de cítricos y pescado de la isla. Además de llevar a cabo ejercicios militares con misiles muy cercanos que comenzaron esta mañana, y que incluso algunos aterrizaron cerca de Japón.
El mensaje es claro y también se mezcla con los tambores que resuenan al son de democracia o dictadura que llevan el ritmo del mundo en este momento. Dividido en los compases de proyectos políticos que han conseguido relativizar su significado, porque incluso China sostiene que es una democracia con características propias, y la 4T intenta sembrar en el discurso que antes de ellos no había democracia.
De ahí el que Taiwán y el Tren Maya, hoy no sean tan distintos para la seguridad nacional.
El último en salir, apague la luz.