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Sobre la barrera absurda a la innovación en salud
Resulta que el equipo de Marcos Cantero, quien sin ser médico y sin cubrir los requisitos indicados, llegó a dirigir el año pasado al Consejo de Salubridad General (CSG) va dando pasos que intentan controlar el acceso de nuevas terapias e insumos hacia el sector salud, pero que en los hechos están siendo inoperantes.
Es el caso de un nuevo requisito específico impuesto en el reglamento del Consejo a finales del 2022 para los laboratorios que quieran solicitar la entrada de cualquier nueva terapia al Compendio Nacional de Insumos para la Salud (CNIS) antes llamado cuadro básico. Se trata de una carta que las empresas deben pedir al director de administración o finanzas de alguna de las instituciones que consumen dichos insumos, es decir el IMSS, ISSSTE, Pemex o Sedena, donde se indique que dicha institución sí necesita y quiere adquirir dicho medicamento.
Dicha medida quedó establecida en el artículo 24 fracción 5a como parte de los cambios al reglamento del CSG en noviembre del 2022. Conforme nos comparten especialistas, es todo un sinsentido porque se trata de una preevaluación totalmente discrecional que depende del titular administrativo de una institución, para la cual -por lo demás- no hay reglas ni requisitos publicados ni criterios como para saber en base a qué el directivo administrativo puede definir a quién sí y a quién no dar la carta, y en base a qué la puede negar.
Hasta ahora ningún directivo la ha otorgado porque además, esa acción de autorizar insumos tampoco está entre las atribuciones del directivo administrativo. Históricamente es el área médica de cada institución la que define el nuevo insumo que se requiere y se solicita.
Es un requisito contradictorio porque las instituciones de salud tienen prohibido justamente que sus directivos administrativos tengan contacto con las empresas proveedoras. La realidad es que ningún director administrativo va a emitir esa carta porque significa caer en franco conflicto de interés, pues cómo va a dar la carta al proveedor diciéndole que le va a comprar cuando ni siquiera sabe si de verdad va a comprar el producto en cuestión.
Así, pasan los meses y las farmacéuticas se van convenciendo de que no hay forma de cumplir la medida y más bien es una barrera de acceso al Compendio, es decir que la actual administración más bien lo que busca es que no ingresen nuevas moléculas. Para casos prácticos es una barrera a la innovación, lo cual es negar el derecho a la salud sobretodo en los casos de opciones de última generación que verdaderamente significan una mejoría radical para los pacientes.
Por supuesto la situación ha derivado en juicios de amparo, en principio de parte de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) que aún preside Rodrigo Ruiz.
Evidentemente eso no le gustó al CSG porque casualmente ahora decidió reunirse con las empresas directamente y no quiere saber nada de las asociaciones farmacéuticas. A diferencia de Cofepris, de Alejandro Svarch, donde la regla es que los comisionados sólo se reúnen con las asociaciones y no con las empresas, en el CSG es exactamente al revés. Ya van varias reuniones del CSG con grupos de máximo 6 directivos de laboratorios, pero la medida de la famosa carta se mantiene inamovible.
Nunca ha sido fácil la toma de decisiones sobre los nuevos insumos que entran o no al sistema de salud, la adquisición de nuevas terapias o de equipos innovadores debería hacerse en base a estudios, analizarse, ponderarse y en base a parámetros claros y de beneficio para el paciente, pero eso es una utopía porque siempre el elemento político o los intereses terminan influyendo. Lo que sí es que en la actual administración es claro que los que deciden han estado en su curva de aprendizaje y lo que están generando ahora más bien es un estancamiento de las decisiones en torno al compendio.
Amelaf empuja puertas para vender a EUA
Pues conforme van los pasos de Amelaf en Washington con la Farmacopea de Estados Unidos y autoridades comerciales de allá, y coordinados con el regulador sanitario Cofepris y el Departamento de Salud estadunidense, parece que sí es factible abrir las puertas del mercado farmacéutico más grande del mundo para la planta productiva mexicana. No hay duda que el presidente ejecutivo de AMELAF, Juan de Villafranca, está haciendo su chamba buscando aprovechar las opciones que para este sector ofrece la nearshoring, es decir la necesidad norteamericana de relocalizar su producción de algo tan vital como son los medicamentos hoy concentrada en Asia.
SS avala ranking Newsweek
Se ve que estamos necesitados de referencias sobre el sector hospitalario en México. El CSG tiene olvidada la certificación de los hospitales. En cambio, a la revista Newsweek y la firma global de datos Statista les funcionó incluir en su ranking una lista de los mejores hospitales mexicanos. Ya lo presumió el IMSS porque se incluyeron sus hospitales, pero llama la atención que también lo hizo la Secretaría de Salud pues con ello la autoridad mexicana dio su aval a un ranking de hospitales hecho por instancias privadas. Lo discutible es que dicha lista sale en un 49% de preguntarles a los médicos sobre si los recomiendan. ¿Calificar a un sector tan importante no debería ser un poco más riguroso?
La realidad es que los únicos hospitales mexicanos que entraron en la lista de los mejores 250 del mundo del ranking Newsweek-Statista fueron Hospital Médica Sur que quedó con el número 235, y el Centro Médico ABC Santa Fe con el número 248.
HGM alcanza 100 trasplantes hepáticos
El Programa de Trasplante Hepático en el Hospital General de México Dr Eduardo Liceaga llegó a su trasplante de hígado número 100, lo que le coloca en una posición de liderazgo. Dicho programa inició en 2015 y hoy el HGM se ha convertido como referente nacional en la formación de especialistas.
Cobertura inequitativa de hemofilia
Es una inequidad e injusticia absoluta el hecho de que los pacientes con hemofilia que no tienen seguridad social están cubiertos únicamente hasta los 10 años; después de esa edad, muchos de ellos se ven obligados a interrumpir o suspender sus tratamientos, con las terribles consecuencias para su salud y su calidad de vida. Así lo hizo ver Minerva Cruz, de la Federación de Hemofilia de la República Mexicana, en el conversatorio sobre Enfermedades Raras hace días en la Cámara de Diputados. Es prioritario eliminar estas barreras normativas, financieras y operativas que limitan el ejercicio del derecho humano a la protección de la salud, pues todos y todas, sin importar la enfermedad, tenemos derecho a recibir atención.