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Opinión

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Si yo fuera millonario

En EU, la filantropía da prestigio social; los millonarios compiten por ser reconocidos como grandes patronos. Aquí, la filantropía no prende.

¿Por qué los millonarios de México son tan diferentes a los de Estados Unidos? He aquí un misterio con cientos de ejemplos. Steve Wozniack, cofundador de Apple, asumió que cualquier cosa era mejor para él que estar en un Consejo de Administración. Se mantuvo como inventor, se dedicó a dar clases de Computación a niños de 10 años, concursó en Dancing with the stars y ahora prepara un libro de recetas de cocina.

No hay forma de imaginar a uno de los 100 hombres más ricos de México viviendo a lo Wozniack. Esta semana estuvo en México e hizo camping para convivir con los jóvenes participantes del Campus Party de Telefónica. IWoz viste tenis Vans, pantalones de gabardina y una camiseta de algodón. Es el atuendo y su actitud. Cinco veces los campuseros le pidieron que definiera éxito. Cinco veces respondió y nunca mencionó la palabra dinero .

Wozniack es un inventor excéntrico, la última persona que diseñó de manera individual una computadora completa con éxito comercial, la MacII. Su excentricidad se nota más en México, porque en Estados Unidos es más fácil encontrar millonarios que no responden al estereotipo de Abel Quezada o Architectural Digest. Tomemos como ejemplo el giving pledge, convocado por Bill Gates y Warren Buffet. Este par de extraterrestres organizaron una cena entre multimillonarios para pedirles que donaran la mitad o más de sus fortunas para obras filantrópicas.

Más espectacular que el llamado o el nombre de los convocantes fue el resultado de la convocatoria. Cuarenta de las personas más ricas de Estados Unidos ya firmaron el compromiso, entre ellos Paul Allen, cofundador de Microsoft; Larry Ellison, de Oracle; Ted Turner, fundador de CNN; Michael Bloomberg, y David Rockefeller.

En México no ha habido un giving pledge ni lo habrá. Las diferencias son muchas. En Estados Unidos, la filantropía es un factor de prestigio social. Hay una competencia entre millonarios por ser reconocidos como grandes patronos.

Aquí, la filantropía no ha prendido, a pesar de tener una historia que comenzó en la Colonia, décadas antes de la Independencia de Estados Unidos. Un estudio de la Universidad Johns Hopkins calcula en 0.12% del Producto Interno Bruto (PIB) el esfuerzo filantrópico de los mexicanos.

En términos de participación del producto nacional, México está cinco veces debajo de Colombia; 10 veces respecto de Argentina y 24 tantos frente a Estados Unidos.

La diferencia está en el marco fiscal y muchas cosas más: la forma en que se entienden los derechos y obligaciones que conlleva una gran fortuna; el involucramiento de los que más tienen con su sociedad, confianza en las instituciones y hasta la manera de encarar el tema de las herencias.

Bill Gates decidió que cada uno de sus tres hijos heredará sólo 10 millones de dólares. Son migajas del patrimonio de este magnate del software, 0.00018% del total. Otorgarles cientos de millones los haría inútiles, no tendrían incentivos para esforzarse, afirma el fundador de Microsoft.

Warren Buffet es un activo promotor de una reforma fiscal que eleve los impuestos para las herencias de las personas más ricas: Los herederos de grandes herencias rara vez son productivos, asegura el conocido como gurú de Omaha.

¿Por qué los millonarios de México son tan diferentes a los de Estados Unidos? He aquí un misterio que nos vendría bien resolver. Sería genial tener una versión mexicana del giving pledge o del IWoz, aunque fuera en miniatura.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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