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Opinión

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Pemex en el diván

El Director de la paraestatal dice que ésta debe dejar de serlo. No es una ocurrencia ni una entrevista banquetera, pone en escena su crisis existencial.

Casi todas las dependencias de gobierno cerrarán el sexenio con informes triunfalistas. Pemex es diferente: nos ofrece una Expo Foro donde pone en escena su crisis existencial. Pemex necesita dejar de ser una paraestatal, dice su director general, Juan José Suárez Coppel.

El comentario no es una ocurrencia ni el producto de una entrevista banquetera. El máximo responsable de Pemex dictó una conferencia magistral donde fue crítico y autocrítico.

Explicó que las inversiones de la mayor empresa de México se basan en el presupuesto disponible y no toman en cuenta el costo de oportunidad que los proyectos representan. Dijo que en exploración y producción se invierte por moda en los proyectos más deslumbrantes. Es una terrible manera de manejar una empresa , sentenció.

Suárez Coppel es un hombre reservado, pero esta semana tenía ganas de hablar y hasta mostró una veta mística. La Virgen de Guadalupe nos sonrió , dijo porque existe petróleo para otros 30 años, si se incorporan las reservas probadas, las probables y las posibles .

Amplió sus conceptos en una entrevista con Luis Carriles donde dijo: Hay muchos chefs en Pemex el punto es que necesitamos tener claras las responsabilidades, no tener tanto control operativo , contestó cuando le preguntaron si era necesario expropiar Pemex de la Secretaría de Hacienda.

Juan José Suárez Coppel no seguirá al frente de Petróleos Mexicanos, coinciden los expertos del sector y los analistas políticos.

Antes de entrar al juego de adivinación de quién será el sucesor, vale la pena explorar la cuestión: ¿qué tipo de Pemex necesita México?

En ese sentido, es fundamental la opinión del Director saliente: Antes de realizar cualquier reforma o cambio estructural, hay que revisar la situación real del sector petrolero , advierte.

¿Cuál es la situación real? Pemex es una empresa compleja y repleta de significados simbólicos. Cuando Enrique Peña Nieto plantea la necesidad de ampliar la participación del sector privado en Pemex, algunos se espantan y otros lo celebran. La realidad es que Pemex tiene años trabajando con un ecosistema de empresas privadas y no se ha hecho una evaluación puntual de la relación entre Pemex y la IP. Es un esquema opaco, que no funciona de forma óptima. Mejor dicho es pésimo, afirman muchos en voz baja.

Antonio del Valle, presidente de Mexichem, lo dijo en voz alta y con grabadora prendida a Samuel García: Pemex nos está costando importar cientos de millones de dólares cada año a nosotros y a Alfa porque hay ineficiencia en sus fábricas y si una persona quiere asociarse legalmente con ellos surgen veinte mil cosas que la impiden Queremos hacer una asociación con Pemex y llevamos siete años discutiéndola; la aprueban en septiembre del año pasado y todavía no pasa el Consejo de Administración. Es una burocracia, así el país no puede crecer .

Los mexicanos quieren que Pemex dé resultados en el corto plazo y tienen razón, pero deben tomar en cuenta que es una industria que se mueve en tiempos geológicos , afirma Fluvio Ruiz, consejero independiente de la paraestatal.

Los cambios de Petrobras, que se ha vuelto una referencia para nuestra industria petrolera, tardaron casi una década en convertirse en resultados. Lo que se haga ahora, se notará en ocho años. Lo que se hizo en la administración de Felipe Calderón, se empezará a ver en el próximo gobierno. Lo que haga Peña Nieto

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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