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Para poner al estudiante en el centro de la educación: los maestros primero
En el entorno educativo actual, el papel de los maestros es más crítico que nunca. A medida que el mundo avanza rápidamente hacia un futuro impulsado por la tecnología y la innovación, la inversión en la capacitación docente se ha convertido en un pilar fundamental para garantizar una educación de calidad.
Ser maestro va más allá de la simple enseñanza; implica conocer a fondo a los alumnos para poder guiar a que encuentren sus fortalezas y desarrollen sus habilidades. Pero también ser maestro implica enseñar como resolver problemas, analizar, pensar crítica y creativamente, comunicarse con asertividad y colaborar.
Los sistemas educativos exitosos implementan políticas para atraer, preparar, motivar y respaldar a los maestros en estas tareas, pero muchos países no lo logran, resultando en un bajo rendimiento estudiantil y deserción escolar. Esto no solo frustra el propósito de la educación, sino que también agota recursos financieros sin obtener los resultados deseados.
Es imperativo trascender de los discursos a la acción, reconociendo que los docentes son los agentes más trascendentales para transformar el panorama educativo de nuestro país. En este sentido, resulta crucial exigir una inversión significativa en la capacitación y desarrollo humano de nuestras maestras y maestros. Recientemente, se aprobó uno de los documentos de política pública más relevantes para nuestro país: el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el ejercicio fiscal 2024. En este presupuesto, se destinaron 100.6 millones de pesos específicamente para la capacitación de docentes de educación básica. Este monto se distribuirá entre 1,046,327 maestras y maestros, lo que equivale a aproximadamente 96 pesos por docente al año.
Sin embargo, la situación empeora cuando analizamos la asignación de recursos para la capacitación de maestros de educación media superior. En este caso, se destinaron solo 23.7 millones de pesos para 322,817 maestras y maestros, representando únicamente 73 pesos por docente al año.
Según la OCDE, en los países con buenos resultados en PISA, un elemento común es la oferta extensa de cursos para profesores, asegurando así su formación continua y brindándoles autonomía para experimentar con nuevos métodos de enseñanza. Australia, Reino Unido, Corea del Sur, Nueva Zelanda y Singapur se destacan por ofrecer a los docentes acceso regular a talleres de formación, permitiéndoles explorar nuevas metodologías y opciones profesionales. Además, en la mayoría de estos países, el avance en la carrera docente está directamente vinculado al nivel de desafíos que el maestro decide asumir.
En resumen, la inversión en la capacitación de maestros no solo resulta fundamental para el desarrollo y éxito individual de los educadores. Tal como señala Ken Robinson, la educación implica enriquecer tanto mentes como corazones, para que nuestros maestros lo puedan realizar se requiere capacitarlos y dotarlos de herramientas. Únicamente, mediante un compromiso constante con el crecimiento profesional de los docentes, podemos asegurar una educación de calidad, que prepare a las generaciones futuras para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades del mañana. De los maestros depende el futuro de la educación en México.
- El autor es director general de Fundación Azteca de Grupo Salinas