Lectura 3:00 min
Organismos Constitucionales Autónomos: ser o no ser
El debate sobre la desaparición de los Organismos Constitucionales Autónomos (OCA) se encuentra sobrecargado, no son perfectos, pero tampoco obsoletos.
La discusión no debería articularse en torno a su desaparición o permanencia, sino en cómo mejorarlos; es cierto no son la panacea democrática para garantizar los derechos humanos, pero tampoco son entes abstractos e inútiles.
En la teoría constitucional, surgen como instancias de control para el poder político, desarrollan aquellas funciones en las que el poder no “debe ser juez y parte”; el ejemplo más didáctico lo es el Instituto Nacional Electoral (INE), resulta cuestionable para la equidad electoral, que el gobierno organice las elecciones, una larga historia de fraudes electorales se suscitaron cuando la Secretaría de Gobernación organizaba las elecciones. De hecho, el último secretario de Gobernación que organizó un proceso electoral, hoy día funge como Director General de la Comisión Federal de Electricidad.
Una de las mayores debilidades de los Organismos Constitucionales Autónomos, es el mecanismo para seleccionar a sus integrantes. La integración de los OCA los ha convertido en rehenes de los partidos políticos. Las negociaciones partidistas propiciaron que se integren con personajes que no gozan de la capacidad técnica ni de la independencia necesaria para ejercer el cargo.
Sin lugar a duda, el costo de los organismos constitucionales autónomos y los altos sueldos de los integrantes resalta a la vista, más que el valor de su aportación social y política, cuestionando su relación costo-beneficio. También es cierto, que se han aburguesado manteniendo una burocracia dorada con altas remuneraciones.
La discusión debería enfocarse sobre el número de organismos constitucionales; sus excesos y límites; y sobre todo encontrar maneras de someterlos a controles administrativos y evaluaciones periódicas.
Como todo lo que toca la 4T, el debate se encuentra sobredimensionado. Su desaparición será contraria a la teoría de pesos y contrapesos de la vetusta separación de poderes y un atentado contra la institucionalidad mexicana.
Es impensable que las funciones de algunos Organismos Constitucionales Autónomos sean absorbidas por el poder ejecutivo, me refiero al Banco de México e INE y, hasta antes de la gestión de Rosario Piedra, la CNDH era imprescindible.
Querido lector, se acercan las elecciones de diputados federales, más allá de los debates estériles los ciudadanos tenderemos la oportunidad de sancionar el proyecto de Andrés Manuel López Obrador y pronunciarnos sobre la preservación o, desaparición de los Organismos Constitucionales Autónomos. Hasta la próxima.
Twitter: @ErosalesA