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Opinión

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Operación tamal blanco

Nuevamente, las revelaciones del excontratista de la NSA, Edward Snowden, cimbran las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. El escándalo por espionaje al entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, al menos desde mediados del 2010, y a los candidatos presidenciales, entre ellos Enrique Peña Nieto, alcanzará dimensiones calamitosas.

Los elementos desvelados por el semanario alemán Der Spiegel ya lo son, per se, si no fueran tan graves esas imputaciones, resultaría irónico saber que la NSA interceptó las direcciones electrónicas de varios funcionarios de alto rango de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) , entonces a cargo de Genaro García Luna, destacamento en tareas de combate al narcotráfico. Inicialmente, la agencia estadounidense quería obtener información sobre los cárteles mexicanos, pero tuvo acceso a puntos de conversación diplomática de mandos superiores de la SSP gracias al servicio especial de recolección de datos, que coordinó la NSA en San Antonio, Texas, pero que fue operado por personal de la CIA. Para mediados del 2010, la NSA monitoreaba las conversaciones y los mensajes SMS transmitidos de los funcionarios mexicanos, a través de la telefonía red celular de México, bajo el nombre de código interno Eveningeasel.

Y tenía acceso a la red informática de Los Pinos, después de la implementación del proyecto flat liquid (pantalla plana) que explotó exitosamente un servidor de correo clave en el dominio de Los Pinos para acceder por primera vez a la cuenta de correo electrónico pública del presidente Felipe Calderón .

Ese dominio había sido comprado por el Sistema de Internet de la Presidencia, que en aquellos tiempos críticos era dirigido por María Fernanda Vergara Audiffred, otra de las amigas de la exvocera presidencial, Alejandra Sota y cuyo trabajo -concentrar las comunicaciones y las redes sociales de los principales funcionarios de la administración calderonista- paradójicamente pudo haber facilitado la intrusión de los servicios de inteligencia estadounidenses.

A principios del 2010, Sota Mirafuentes ya estaba al frente de la Coordinación de Comunicación Social de Los Pinos y buscaba poner orden en el caos de los funcionarios calderonistas en las redes sociales. En primera instancia, encargó a la compañía GET, del abogado Peter Bauer, el desarrollo de un código protocolo y un código de conducta digital para el gobierno federal.

El aumento de los puntos de contacto del gobierno federal en redes sociales, así como de su volumen de seguidores y trascendencia en ámbitos offline, representan un contexto de riesgo y oportunidad, cuyos resultados dependerán de una gestión estratégica, sólida y oportuna , estableció el estudio, la complejidad y la densidad del entorno digital se multiplicará geométricamente en los próximos meses y años .

La propuesta de esa empresa no prosperó. Fue entonces que contrató a Lunave Multimedia para retomar el planteamiento de GET: la conversión del sistema internet de la Presidencia en una agencia de estrategia de comunicación digital gubernamental, para orientar transversalmente la acción comunicativa del gobierno federal en online.

Sota Mirafuentes recurrió a Lunave Multimedios, una agencia digital con genes multimedia , que había ganado alguna notoriedad en el sexenio calderonista por haber creado dos apps para teléfonos inteligentes en los festejos del Bicentenario de la Independencia.

Los principales accionistas de esa empresa son el ingeniero Gilberto Nava Bernal y Óscar Javier Arzamendi Erosa, quien todavía estaba casado con Vergara Audiffred. Ambos se habían conocido en el ITAM -donde él estudio Actuaría y ella, Ciencia Política- y se contaban entre los amigos más cercanos a Sota.

El 29 de marzo del 2010, la Dirección de Adquisiciones de Los Pinos concedió un contrato -bajo el folio ITP-006-007-10- a Lunave Multimedios para que brindara servicios de asesorías en análisis de contenido de opinión pública en las redes sociales , por 3 millones de pesos. La Directora General del Sistema de Internet de la Presidencia era Vergara Audiffred, al frente del área hasta febrero del 2012, cuando fue designada jefa de la Unidad de Estrategia de la Coordinación de Comunicación Social y terminaría el sexenio como coordinadora de Opinión Pública en Los Pinos. Lunave Multimedios también realizó trabajos de video y foto. Las fotografías del Ejecutivo federal, la primera dama y los secretarios de Estado, colocadas en el portal de Internet, cuando fue relanzado , están hechas por Arzamendi Erosa pero las facturas fueron pagadas por Infotec, adscrito al Conacyt. En aquella época, se imponían los negocios y las amistades en Los Pinos, por sobre la eficacia o la seguridad. Lunave asesoró a Vergara y a Sota para comunicar la acción del gobierno en Twitter y Facebook.

Vendían el rollo de los ejércitos en las redes sociales y un ranking sobre los funcionarios más exitosos; hacían búsquedas de palabras estratégicas y elaboraban reportes que dejaba mucho qué desear, metodológicamente hablando , recuerda un excolaborador de Los Pinos. Lunave Multimedios ahora tiene una filial española. Y -paradojas de las redes sociales- el expresidente Felipe Calderón pide vía Twitter a José Antonio Meade exigir explicaciones a EU y el deslinde de responsabilidades .

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