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Nostalgia del caviar: AMLO, el prodigioso milagro
Foto: Reuters.
Debo aclarar que, por ser época de Navidades, esta no es una columna política, sino una remembranza de algunas narraciones.
En medio de una profunda crisis de salud detonada por la pandemia del Covid-19 y su crisis gemela, la económica, hemos sido testigos de cómo el presidente de la nación se ha convertido en el prodigioso miligramo, como aquel cuento de Juan José Arreola.
“Obedeciendo al dictado de convicciones cada vez más profundas, respondía con altivez a todas las preguntas que se le hacían. Propagó el rumor de que se cometían en su caso gravísimas injusticias, y anunció que muy pronto sus enemigos tendrían que reconocer forzosamente la importancia del hallazgo.” El hallazgo es, sin duda, prodigioso: descubrió como desempeñar el cargo con ineficacia, división y engaño y, a pesar de esto, ser popular.
“Lo peor de todo fue que el desorden, expulsado de la superficie, prosperaba con vida inquietante y subterránea. Aparentemente el hormiguero vivía tranquilo y compacto, dedicado al trabajo y al culto, pese al gran número de funcionarias que se pasaban la vida desempeñando tareas cada vez menos estimables.”
“Las hormigas comprometidas obraban en secreto, y digámoslo así por cuenta propia. De haber sido posible un interrogatorio general, las autoridades habrían llegado a la conclusión de que un cincuenta por ciento de las hormigas, en lugar de preocuparse por sus mezquinos cereales y frágiles hortalizas, tenían los ojos puestos en la sustancia incorruptible del miligramo.” Es decir, en la adoración del prodigioso miligramo.
Las hormigas desfilan alrededor del prodigioso miligramo y lo pulen diariamente mientras él se pule a sí mismo exaltando sus logros y denostando y haciendo cuanto se le ocurre sin que nadie le salga al paso.
“Esta debilidad por parte de las autoridades, sumada al silencio culpable de la crítica, precipitó la ruina del hormiguero. De allí en adelante toda hormiga agotada por el trabajo o tentada por la pereza, podía reducir sus ambiciones de gloria a los límites de una pensión vitalicia, libre de obligaciones serviles. Y el hormiguero empezó a llenarse de falsos miligramos.”
Y el gran final: “Actualmente las hormigas afrentan una crisis universal. Olvidados de sus costumbres, tradicionalmente prácticas y utilitarias, se entregan en todas partes a una desenfrenada búsqueda de miligramos. Comen fuera del hormiguero, y solo almacenan sutiles y deslumbrantes objetos. Tal vez muy pronto desaparezcan como especie zoológica y solamente nos quedará, encerrado en dos o tres fábulas ineficaces, el recuerdo de sus antiguas virtudes.”
Bien, otro texto que vale la pena leer es el “Otoño del Patriarca”, de Gabriel García Márquez, que cuenta la historia de un anciano dictador apoyado por lo militares. El Patriarca no había desarrollado políticas de género. Sus colaboradores, alarmado por la senectud fantasiosa del dictador, le mentían sobre todo lo que pasaba en el país, economía, salud, etc. Como la sociedad no veía con buenos ojos su afición por las niñas, optaron por buscar jóvenes trabajadoras sexuales y disfrazarlas como escolares, con esto el anciano estaba satisfecho. No hay que creer que todos los dictadores declinan con el tiempo, algunos nacen ya “declinados”, sin llegar a ser nunca patriarcas. Ustedes perdonarán si no recuerdo bien todos los detalles de la novela, pero es muy recomendable.
Por cierto, la llegada de las vacunas me recordó, otra vez, a García Márquez. No recuerdo bien si fue en “El coronel no tiene quien le escriba” o en otra obra, que un grupo de generales se da cita para recibir a una famosa estrella de cine, a quien le dan una bienvenida digna de un jefe de Estado. De república bananera. Llegan 3,000 vacunas (¿dónde están las 125,000 vacunas dobles que prometieron llegarían en la tercera semana de diciembre?) y se les da recepción de jefes de Estado, con secretarios, subsecretarios, guardia de honor y escolta militar. 3,000 vacunas. Por cierto, a Costa Rica, un país con 25 veces menos población, llegaron 9,750 dosis de la vacuna de Pfizer (donde, por cierto, se pusieron las vacunas en el brazo izquierdo, como recomienda la farmacéutica).
Se dice que pronto llegarán 50,000 vacunas más y antes de que termine enero se recibirán poco más de 1 millón 400,000 vacunas para un país de casi 130 millones de personas. Pedro y el Lobo, ahí viene el lobo, dice el pastorcito, prodigioso miligramo.
Bien, mi recomendación es que lean y recuerden lo que ha pasado este año porque, como dijo Elena Garro: yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga. No olvidemos a los que se fueron y el por qué.