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Opinión

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Miedo a la competencia

Ganan los consumidores al tener una mayor variedad de bienes y servicios a su disposición.

Tradicionalmente, en México le tememos a la competencia. Ello explica que por décadas se haya tenido una política de industrialización y de comercio exterior basada en el proteccionismo. Argumentos como el de industria infante y aislar los niveles de empleo de la competencia externa fueron la eterna justificación para erigir barreras proteccionistas. El gran cambio estructural fue el Tratado de Libre Comercio de América del Norte que forzó un cambio cultural en las empresas para enfrentar la competencia y volverse competitivas. Ganaron los consumidores al tener una mayor variedad de bienes y servicios a su disposición, de mejor calidad y a precios menores. Las empresas ganaron al abrir su penetración a mercados mundiales.

Pero los resabios del miedo a la competencia resurgen. Dos ejemplos: Uber ha enfrentado una fuerte oposición del gremio sindicado de taxistas. Éste ha buscado el proteccionismo de las autoridades, argumentando falazmente una competencia desleal. Pero es el miedo a salir de una zona de confort donde no hay exigencias para la calidad de las unidades, donde no hay freno al abuso de tarifas, donde no hay garantía del servicio. Los taxistas deberían aplicarse e invertir para competir por la preferencia del consumidor.

Otro ejemplo es la lucha legal entre Aeroméxico y la línea Emirates. Ésta planea operar un vuelo redondo diario Dubai-Barcelona-CDMX a partir de diciembre. A pesar de que Aeroméxico opera ya una ruta directa a Barcelona tres veces por semana desde junio, Emirates argumentó que es un segmento que ha estado muy desatendido. A la vez señaló el atractivo de movilizar turistas y carga desde Medio Oriente. Por ello, recibió el beneplácito del gobierno. El respaldo legal de Emirates para la ruta Barcelona-CDMX se basa en la Quinta libertad del aire, que es una regla de la aviación comercial internacional que permite operar un vuelo entre dos ciudades en donde ninguna de ellas es del país de origen.

Los argumentos de Aeroméxico son los clásicos del proteccionismo: competencia “desleal” porque supuestamente Emirates recibe fuertes subsidios del gobierno en combustible y otros gastos operativos y porque pone en riesgo el empleo de pilotos y sobrecargos. Argumenta que una estructura de costos artificialmente baja la perjudica. Pero pese a las fuertes sospechas, no está probado que haya subsidios. Emirates ya tiene slots asignados y sólo falta una aprobación oficial. La compañía está catalogada como la quinta mejor aerolínea del mundo. Los consumidores ganarán al tener la oportunidad de utilizar esta aerolínea de calidad. A Aeroméxico no le quedará otra opción más que competir en servicio y tarifas en la ruta a Barcelona. La competencia fortalece, no hay que temerle.

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Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.

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