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Opinión

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Metáfora del helicóptero

Inflación en términos de Friedman.

Milton Friedman, padre del monetarismo y Premio Nobel de Economía, fue el creador del concepto Metáfora del Helicóptero, consistente en la hipotética decisión de que los banqueros centrales se subieran a un helicóptero lleno de dinero para esparcirlo. De esta manera se cortaría una recesión. Y es que la inflación en los términos de Friedman es un problema monetario de exceso de dinero en la economía y la deflación lo contrario, de liquidez insuficiente. Desde el 2008 se ha vivido en Europa una restricción económica y muy pocos se atrevían a reconocer que hay un problema de demanda, de insuficiente demanda, lo que explica la depresión económica, la austeridad en el gasto y las bajas salariales. En pocas palabras, la economía europea se estancó.

A la crisis del crédito se suma la falta de demanda solvente, resultado en gran medida de las nulas expectativas de crecimiento. Sabemos que la liquidez es gasolina y es lo que está faltando, lo mismo que nuevos motores para la banca.

Parece que esta situación va a cambiar. Empiezan a tomarse decisiones heterodoxas por parte del Banco Central Europeo (BCE), siguiendo en buena medida la experiencia reciente de Estados Unidos y del Reino Unido, que han establecido las formas financieras de inyectar liquidez para favorecer el crédito y por tanto el crecimiento económico, con resultados positivos.

El Banco Central Europeo decidió realizar operaciones de financiamiento del crédito, para lo cual participaron 255 bancos europeos. La cantidad solicitada fue de 83,000 millones de euros y se desembolsaron 60,000 millones, cantidad insuficiente pero que marca el camino. Los bancos españoles e italianos se quedaron con 50 por ciento. Los países duros como Alemania y sus bancos prefieren participar en el segundo paquete para noviembre.

También flota en el ambiente la decisión del BCE de utilizar todos los instrumentos de política económica que sean necesarios, a diferencia del pasado reciente en que la ortodoxia era lo que imperaba. Ahora el abanico se abre para posibilitar que las tres grandes escuelas del pensamiento económico moderno sean utilizadas: el monetarismo de Milton Friedman; la escuela de John Maynard Keynes, que recomendó el mayor gasto público para salir de la crisis, y las reformas de la escuela austriaca de Friedrick Haye, para fortalecer la capacidad de crecimiento.

La preocupación del BCE por la actual situación es evidente. Hay riesgos de deflación y estancamiento. La inflación de los países de la zona euro fue de apenas 0.4% en julio, lejos de la meta de 2%, y se teme que Europa podría caminar igual que Japón, con dos décadas pérdidas. Políticamente, la ciudadanía está humillada por el desempleo y el deterioro social.

Ello explica el populismo en las elecciones y el deseo de independencia de varias regiones. Con base en estas encrucijadas, el presidente del BCE acaba de declarar que lo que se necesita son políticas de estímulo a la demanda acompañadas de políticas de reformas por el lado de la oferta. Tiene razón, para hacerlo hay que combinar las acciones del gobierno con las del banco central.

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