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Opinión

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Los consejeros independientes

Fuera del límite de tiempo en que la legislación lo dictaba, por fin la Presidencia de la República envió el listado de cuatro consejeros independientes para ocupar sendas posiciones en el Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos. Con esto se cumple con un anhelo de algunos sectores -preferentemente de la derecha política- para asemejar el régimen de control corporativo de la paraestatal a aquél de una empresa productiva de capital privado.

Esta medida pudo transitar por los demás partidos dado que su implementación incorporó a dos consejeros con clara filiación partidista, uno hacia el PRI, en el doctor Rogelio Gasca Neri y otro hacia el PRD en el doctor Fluvio Ruíz Alarcón. Los otros dos consejeros están vinculados al PAN: el doctor Héctor Moreira, subsecretario de Hidrocarburos y titular de un área de planeación de Presidencia de la República durante el gobierno de Vicente Fox, y el CP Fortunato Álvarez Enríquez, del equipo de Germán Martínez en su paso por la Secretaría de la Función Pública.

¿Era posible la total independencia de los consejeros como lo desearía un purista del gobierno corporativo? No, no si se pretendía que fueran de nacionalidad mexicana. La independencia de tendencias políticas o de intereses económicos en México hacia Petróleos Mexicanos es más bien bastante improbable.

En mi opinión, la filiación política -dependencia- de los consejeros independientes es bastante deseable para que su participación en Pemex sea útil. Es asunto de pragmatismo antes que de purismo.

El Consejo mantiene un número mayoritario de posiciones para el sindicato y para funcionarios del Ejecutivo, por lo que la pureza completa en la conformación del mismo no era motivo de la reforma energética, ni creo que realmente sea posible desde una perspectiva práctica.

Que existan consejeros dependientes de los partidos políticos debiera servir para que la sociedad mexicana, como accionista actual de Petróleos Mexicanos, esté mejor representada a través de estos consejeros.

Serán representantes de los tres partidos mayoritarios dentro de la empresa y su participación en la misma será muy útil para Pemex y para el país si, una vez entendida su complejidad y urgencia de ayuda, facilitan el transito de medidas legales, regulatorias e incluso respecto a los derechos sobre hidrocarburos hacia el Congreso de la Unión.

Pemex requería de un interlocutor no sujeto a duda en las cámaras legislativas y los consejeros independientes tendrían que convertirse en dicho eslabón.

No es la mejor solución posible, pero en un país en el que los gobiernos de cualquier color se deleitan en mantener tanto control de Pemex como sea posible, cuando menos este arreglo institucional de consejeros cuasi-independientes es tan bueno como podría serlo dentro del ámbito de lo realista.

Por encima de la filiación, o dependencia partidista que tuvieran los consejeros, merecen el beneficio de la duda en lo que pudieran hacer o lograr desde una posición revisora, como la esperable de un puesto dentro de un Consejo de Administración.

El impacto que puede tener un consejero en los resultados de una empresa es más un detalle fino de administración que aquél de darle la vuelta a una operación emproblemada como la de Pemex.

Ruíz Alarcón, Moreira y Gasca Neri son nombres bien conocidos en el medio. De Álvarez Enríquez podríamos esperar que traiga frescura al Consejo, ya que su participación dentro de la industria ha sido muy limitada.

*Presidente de la Fundación México Necesita Ingenieros.

mexiconecesitaingenieros@gmail.com

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