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Opinión

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Los aviones de Luis Miguel ?y el chayote

Lo bueno es que nadie te lee que si no ya te hubieran mandado un aviso, una sugerencia, un regaño o una llamada de atención. En tu intento de quedar bien con los lectores, criticas despiadadamente al gobierno y a sus integrantes -me dice un amigo con el que desayuné el domingo que, por lo dicho, piensa que todavía vivimos en el sexenio de Díaz Ordaz.

Si afirmas que nadie me lee, ¿con cuáles lectores quiero quedar bien? -le replico malicioso, haciéndole ver su sofisma.

Lectores potenciales. El tema y los encabezados de tu columna la mayoría de las veces sólo son un gimmick para atrapar la atención de quienes leen El Economista, un periódico con un target muy específico, al que no creo que le interese tu indefinida manera de escribir -se expresa con franqueza-, en la que no se sabe si lo que escribes es en serio o sólo estás echando desmadre.

Por el uso de los anglicismos gimmick -truco para llamar la atención en un anuncio- y target -público objetivo al que se dirige un producto-, se deduce que Jaime -nombre de mi cuate- es del ambiente publicitario. Hace algunos años, coincidimos trabajando para una agencia trasnacional. Mira, Jimmy -dada su inclinación al pochismo, le agrada el hipocorístico gabacho-, mi estilo de escritura está definido como jocoserio -si él usa palabras en inglés, yo le respondo con una palabra en el español usado hasta la primera mitad del siglo pasado-. Ahora bien, dices que critico al gobierno y a sus integrantes ; creo que el concepto que utilizas es demasiado amplio. Yo critico o, más bien, hago objeto de mi ironía, a los malos gobernantes y a los políticos depredadores; utilizo el sarcasmo para enfatizar los errores y las patinadas de los poderosos.

Eso de la ironía y el sarcasmo no siempre lo logras. Hay mejores que tú en esa línea -opina y a señas pide la cuenta para él-. Pinche Jimmy, por una vez que va a pagar ya se siente con derecho a criticar mi trabajo, lo cual no me molesta, pero lastimar mi autoestima son chingaderas.

-Bueno -me justifico-, es que no todos los asuntos noticiosos se prestan para jugar.

-¿Para jugar?, my eggs -apunta el bilingüe y alburero Jimmy.

-Además -comenta mi aún amigo- no sólo de los políticos, sus corruptelas y desatinos escribes. La semana pasada escribiste sobre Luis Miguel.

-Es que mi columna es miscelánea.

-Le pegaste duro a El Sol.

-¡Sólo eso te faltaba! Ser admirador de Luismi.

-No soy su fan, pero me gustan algunos de los covers que canta porque son canciones que oían mis papás cuando yo era chavo. Te viste muy mal al vapulearlo porque, según tú, no ayudó a los damnificados acapulqueños. Tu crítica olió a resentimiento social.

-Tratándose de Luis Miguel, soy un resentido sexual -quise hacer un chiste y luego le pregunté-: ¿A poco no te gustaría ser perseguido, como él, por mujeres guapas?

-Eso, más que placentero, debe causar aflicción; sobre todo, si entre las guapas que te persiguen una de ellas te demanda por manutención de tus hijos -concluyó el siempre atinado Jimmy que, como dejó una buena propina, volvió a reclamarme- oye, pero yo leí que Luis Miguel envió dos aviones con ayuda.

-Mi columna se publicó el martes -le explico-, hoy hace una semana. El domingo anterior, en una comida con unos amigos, comentamos sobre la falta de solidaridad del cantante de marras que tanto gusta a las morras, con la desgracia ocurrida en Guerrero. Juzgué, con las vísceras, que podía escribir sobre la cuestión. Pero te aclaro que no empecé a escribir la nota sin cerciorarme, también el cerebro es víscera, si la percepción de los que recién habíamos comido y comentado, no al mismo tiempo porque es de mala educación hablar con la boca llena, coincidía con lo publicado por los medios. Consulté en Internet y no hallé ninguna información al respecto. Ergo, pensé, Luis Mirrey no ha dado ni madre. Todavía el lunes al mediodía, volví a cotejar la web y no leí nada del tema. Envíe mi colaboración al periódico. Al otro día, algunos lectores expresaron que mi columna era una calumnia, pues el cantante había enviado dos aviones con víveres para Acapulco. Volví a meterme a Internet y, entonces, vi una nota publicada por Notimex a las 17:56 horas del lunes, con la noticia de los dos aviones con despensas. A esa hora mi escrito ya estaba en impresión. La noticia fue desmentida por el Gobernador de Guerrero al periodista Gustavo Adolfo Infante. A toro pasado, la oficina o la disquera de El Sol mandó un boletín con su correspondiente chayote. En el argot periodístico, chayote es un regalo o una dádiva en efectivo que se le da a un reportero o columnista por publicar una nota en favor o en apoyo de alguien.

-Te propongo que cambies tu miscelánea a tienda de conveniencia. De ahora en adelante, admite chayotes.

-Te voy a contestar parafraseando a nuestro amigo gay, ya desaparecido, Ernesto que decía: Papaya... Ni en bodegón . Yo digo: Chayote... Ni en naturaleza muerta .

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