Lectura 4:00 min
Las ventajas del Buró de Crédito
Frecuentemente recibo correos de lectores, quienes me explican que lamentablemente tienen una calificación negativa en su buró, y me preguntan cómo se puede “limpiar” o incluso cómo pueden hacer para que su información se borre, porque les está afectando.
Desde luego, esto implica que la gente sigue pensando que el Buró de Crédito es una especie de lista negra en donde están las personas que no han pagado sus deudas, percepción que es completamente errónea.
En realidad, en el Buró de Crédito (o en Círculo de Crédito, que es otra sociedad de información crediticia, por simplicidad llamaré a ambos “buró”) estamos todas las personas que tenemos o hemos tenido algún crédito, o utilizado servicios que se manejan a crédito (por ejemplo planes de telefonía celular).
Las instituciones financieras y las empresas, llamadas otorgantes de crédito, reportan de manera periódica al buró cada vez que se abre un crédito a nuestro nombre, así como el comportamiento de los pagos. Es decir, si nuestras cuentas van al corriente o si hay retrasos y de cuánto tiempo. Ahí se registra todo, seamos o no cumplidos.
Entonces, cuando nuestro historial es positivo, eso nos da muchas ventajas. Los otorgantes saben que somos personas cumplidas y que se puede confiar en nosotros. Nuestro historial demuestra eso: que somos responsables en el manejo de nuestros créditos y nos preocupamos por pagarlos a tiempo. Además en ciertos casos un buen historial nos permite acceder a créditos en condiciones preferenciales (tasas más baratas, por mucho).
Por el contrario, si nuestro historial registra atrasos frecuentes o simplemente que nuestro nivel de endeudamiento ya es muy alto comparado con nuestros ingresos, eso puede prender focos amarillos o rojos: somos un cliente de mayor riesgo. Algunas instituciones, dependiendo de sus políticas, quizá decidan no prestarnos. Otras puede que lo hagan, pero a una tasa de interés seguramente elevada, que compense ese riesgo adicional.
En este sentido, es importante aclarar que los burós de Crédito no deciden a quién le prestan los otorgantes. Ellos son los que hacen su propio análisis, parte de él está ligado a nuestro historial crediticio.
En el mercado mexicano, por lo general son pocos los bancos que segmentan el riesgo de sus clientes. Lo hacen por producto, dado el nivel de ingresos (por ejemplo, las tarjetas platino tienen tasas de interés más bajas que las oro, y éstas a su vez que las clásicas), pero no tanto basado en el historial. En este sentido tendrían que evolucionar. Pero no siempre es así. Algunos bancos sí ofrecen por invitación a cierto nicho de clientes, productos en condiciones muy atractivas, que no se pueden encontrar en sucursal. Así, yo personalmente he tenido ofertas de créditos personales con tasas de interés más bajas que préstamos automotrices. Casi nunca los contrato, porque no los necesito y cuido mi nivel de endeudamiento, pero lo he hecho en ciertos casos.
También en créditos hipotecarios existen algunas ofertas que asignan la tasa de interés de acuerdo con nuestro historial. Así, tener un buen historial nos da muchas ventajas.
Ahora bien, sé que muchas veces suceden cosas fuera de nuestro control. Entiendo que en México la gente piensa que tiene un empleo estable y lo pierde de la noche a la mañana. Por eso hay ser cuidadosos con las deudas: incluso las que son a meses sin intereses se pueden convertir en un dolor de cabeza ante una situación así.
Empecemos a ver al buró como lo que es: simplemente un lugar donde se registra nuestro historial, tanto positivo como negativo. Si éste es bueno, nos puede dar muchas ventajas, nos abre puertas. Si no, se nos cierran. Pero esto no es culpa del buró, sino de nuestro propio comportamiento.
Te invito a visitar mi página: el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales.
Twitter: @planea_finanzas