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Opinión

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La estrategia para abaratar sí funciona

A un mes de lanzar el primer paquete de genéricos, en términos económicos, la apertura e impulso de estos medicamentos está tendiendo claramente sus efectos.

Que en México ya se anuncien abiertamente los medicamentos genéricos recién lanzados al mercado es un gran paso. Y es parte de la estrategia del presente gobierno para aprovechar las fuerzas del mercado con el fin de que la competencia lleve a una reducción en el precio de las terapias.

El gobierno del presidente Calderón lo anticipó desde un principio, que haría todo por reducir el precio de los fármacos. Primero lo hizo mediante una Comisión Negociadora de Precios para la compra consolidada de medicamentos de patente y desde el primer año logró descuentos y ahorros que llegaron a miles de millones de pesos. La estrategia es el impulso a la autorización de nuevos genéricos, que siempre los ha habido, pero ahora con el anuncio abierto por parte de las autoridades, que calculan deriven en ahorros superiores a 3,000 millones de pesos.

En términos económicos, la apertura e impulso de los genéricos está teniendo claramente sus efectos: a un mes de lanzar el primer paquete de genéricos, las tres sustancias anunciadas en octubre –atorvastatina (para colesterol), gemcitabina (para varios tipos de cáncer) y pioglitazona (para diabetes II)- redujeron sus precios y en dos casos significativamente.

Conforme lo detectado por la Cofepris, la atorvastatina (Lipitor) bajó su precio de cerca de 800 cuando sólo la vendía Pfizer, a menos de 100 pesos ahora que se vende el genérico. Una caída menos drástica pero sí notoria fue la del precio de la gemcitabina (Gemzar), que era de venta exclusiva de Lilly a un precio de casi 1,000 pesos y ahora el genérico se puede adquirir en 650 pesos.

La que no tuvo gran reducción en su precio fue la pioglitazona, que de 200 pesos en que la vendía Lilly pasó a entre 170-180 pesos con el genérico proveniente de India. Quizá tenga que ver que esta sustancia se tenga que importar, pues no se produce en México. Habrá que ver la razón, pero una cosa es cierta, ahora con mayor transparencia en los precios y en las salidas de genéricos, el consumidor tendrá más elementos para comparar y decidir cuál medicamento adquirir.

Una labor pendiente es que la Cofepris tenga en su portal la información sobre los genéricos bioequivalentes en forma muy clara para que sea consultada por cualquier persona. Sería un avance como el logrado en el sector bancario, algo así como la comparación de tasas de interés y cobro de comisiones que permitió hacer la Condusef, luego perfeccionada por el Banco de México con el llamado Costo Anual Total, que pone en el mismo nivel a todos los costos de cualquier crédito y permite comparar más claramente.

Aún nos falta mucho por avanzar en transparentar costos de medicinas, pero los pasos dados son muy importantes. Por simple diferencia de precio el genérico siempre tendrá más compradores, pero la experiencia internacional marca que el medicamento innovador siempre se queda con una proporción del mercado, pues un segmento de la población lo preferirá sobre la copia.

Aquí el punto es que siempre puede haber un riesgo en torno del medicamento copiado que está llegando. Se entiende que el genérico que sale al mercado demostró ya estudios de bioequivalencia que garantizan que son realmente equivalentes al original o de referencia, de modo que son seguros, eficaces y de calidad.

Y por ello es sumamente importante que haya una verdadera y apegada farmacovigilancia, no sólo para los genéricos, sino para todo fármaco en general; que sean vigilados y reportados sus efectos, de modo que ante cualquier efecto no deseado haya elementos para determinar si está realmente dando los resultados esperados o de lo contrario habría que retirar alguno.

Un Buen Fin aprovechado para RP

Una cosa es que se busque estimular el mercado interno mediante la estrategia del llamado Buen Fin, el cual como se ve, sí tuvo sus resultados. Y una cosa es que el gobierno lo haya estimulado con mecanismos como el adelanto del aguinaldo para que la burocracia participara, pero otra cosa es que los funcionarios aprovechen la oportunidad de lucirse y de hacer relaciones públicas por motivo de sus compras durante el Buen Fin. Por ejemplo, inentendible que la Secretaría de Salud haya emitido un comunicado informando sobre la visita del secretario Salomón Chertorivski a la Librería Gandhi para aprovechar el Buen Fin, porque no sólo pareció un desplante de egocentrismo, sino un comercial tal cual a una empresa privada.

Twitter: @mrcoronel

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