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Opinión

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La economía mexicana, como el Tri: hay desconfianza

Después de ver cómo el Tri pierde un juego amistoso contra Bosnia, es lógico que haya un desánimo general, a una semana de que inicie el mundial.

Claro que nos prometen que lo que viene será mejor, que estos juegos previos son de ajuste y que llegado el primer partido mundialista de la selección mexicana de futbol veremos otro desempeño. Pero ante las evidencias, ya no lo creemos.

Lo mismo nos pasa con el comportamiento económico. Todos los días durante estas últimas semanas salen los funcionarios públicos, desde el presidente y el secretario de Hacienda hasta el más modesto subsecretario, a asegurar que lo que sigue es el despegue hacia el crecimiento sostenido.

Es difícil creer que la economía va a destacar por su crecimiento cuando vamos saliendo de una discusión sobre si estamos en recesión o no.

Es como creer que México puede llegar a semifinales, después de ver el desastroso proceso de calificación para ir al mundial.

Y que por cierto, el crecimiento que tiene este país y que hoy tiende a recuperarse se lo debemos a Estados Unidos y la manera en que jala diversos sectores económicos mexicanos, como el exportador.

Así como también le debemos a Estados Unidos estar presentes en el mundial, gracias a la combinación de resultados que este país hizo posible en esa fase previa.

La mejor manera de entender el comportamiento de ese desánimo económico lo podemos ver en la gráfica que acertadamente publicó ayer El Economista en su portada. Las expectativas de los expertos que mensualmente consulta el Banco de México partieron al inicio del sexenio con una expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) este año de más de 4 por ciento.

Y a partir de julio del año pasado y hasta la fecha, la constante ha sido el pesimismo, documentado en la realidad de una economía minada por factores internos, como la reforma fiscal, y afectada desde afuera por el lento crecimiento estadounidense.

La puntilla llegó en la encuesta pasada cuando los analistas privados mordieron el anzuelo de la Secretaría de Hacienda y se alinearon a la expectativa de tener un crecimiento del PIB de apenas 2.7 por ciento.

Es muy probable que si la economía en su componente interno da mejores muestras durante la segunda mitad del año se pudiera superar este pronóstico para alcanzar 3 por ciento.

La economía puede tener la fortaleza y la estabilidad macroeconómica suficientes para que nada impida un mayor crecimiento económico.

Sin embargo, para ello es indispensable que haya confianza. Sin ella no hay manera de que los consumidores vayan de compras y los empresarios inviertan sus recursos.

Es como decir que el Tri está bien preparado para el mundial de Brasil, que tiene capacidad individual y de conjunto para avanzar a la siguiente fase e incluso pensar en llegar a semifinales.

Puede ser que el equipo mexicano que viajará a Brasil se encuentre mucho mejor que en su peor momento en la calificación regional, pero las evidencias que tenemos hasta hoy no nos hablan de una expectativa positiva.

El crecimiento inercial de México no pasa de 3 por ciento, el desempeño habitual de la selección no pasa del cuarto juego. Eso es lo que conocemos y eso es en lo que hoy creemos.

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