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La dictadura del pazguato Maduro
El rasgo inmutable de toda dictadura es la previsibilidad de sus actos.
El rasgo inmutable de toda dictadura es la previsibilidad de sus actos.
¿En qué pensaron Henrique Capriles, Julio Borges, Henry Ramos Allup, Leopoldo López y Antonio Vecchio al creer que las elecciones regionales organizadas por el brazo electoral de Nicolás Maduro iban a ser libres de sesgo?
Maduro canceló durante 10 meses las elecciones sin motivo alguno, pero cuando sintió la presión de las calles decidió organizarlas para el 15 de octubre. La oposición, agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), le creyó. Confió en Maduro.
Maduro contrató a José Luís Rodríguez Zapatero para comprar tiempo con tal de evitar el referéndum revocatorio con el que, de haberse llevado a cabo, la MUD lo hubiera echado del Palacio de Miraflores el pasado enero. Borges y Ramos Allup mantuvieron distancia con las críticas que le hizo Capriles a Zapatero, mientras que Leopoldo López permanecía en la cárcel de Ramo Verde con bendición del dictador con el único ánimo de mantener dividida a la oposición. 10 meses después, la MUD le creyó a Maduro.
Con el copyright cubano, Maduro organizó un golpe contra el Poder Legislativo (Asamblea) oprimiendo el botón matrix con el que instauró la ilegal Asamblea Nacional Constituyente. Así, la oposición se quedó sin oxígeno después de cuatro meses de manifestaciones. El dictador se pudo a disposición de la jefa máxima, Delcy Rodríguez. El coro ilegal pedía sangre. Maduro les ofreció la cabeza de la fiscal Luisa Ortega Díaz el coro aplaudió. ¿Están de acuerdo en sacrificar a la traidora Ortega? Pensó doña Delcy. El coro, excitado, respondió que sí. La fiscal huyó a Colombia. La MUD volvió a creer en Maduro.
Maduro se ha burlado de un segmento poblacional venezolano y del Papa; ha utilizado a Trump como sparring orwelliano y ha aprovechado los errores tácticos de Luis Almagro, cabeza quemada de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Y la MUD creyó que las elecciones del domingo iban a ser tan limpias como cualquier referéndum suizo.
Maduro ha derrochado cinismo al demostrar su verdadero perfil: en su haber hay más de 135 muertos en el lapso de cuatro meses de manifestaciones, liquidó a la Asamblea a través de un ornamento postizo e ilegal, impidió que una ley chavista se aplicara en su contra... sin embargo, la MUD confió en él.
Minutos antes de las 8 de la noche de ayer el gobierno mexicano no había revelado su posición con respecto a los misterios que rodearon a las elecciones del domingo en Venezuela donde por goliza, la dictadura de Maduro humilló a la oposición: 17 gubernaturas en contra de cinco y la del estado Bolívar en suspenso.
Estados Unidos, la Unión Europea y la OEA ya revelaron sus dudas con respecto a los resultados porque, a diferencia de la MUD, no le han creído a Maduro. Durante meses, Videgaray había sorprendido por su desplazamiento en el caso venezolano; sin embargo, la Asamblea de la OEA en Cancún resultó ser un callejón sin salida debido a que Almagro quemó los pilares del puente antes de que fuera usado para intentar resolver la crisis política.
Dos semanas atrás, el gobierno mexicano sorprendió al anunciar que participaría en los diálogos entre la MUD y la dictadura. ¿Videgaray creyó en Maduro?
Ayer, Videgaray habló con el Papa sobre el tema. Probablemente no lo decepcionó como sí lo hizo el cubano Bruno Rodríguez. No olvidemos que el Papa argentino también le creyó a Maduro el año pasado. ¿Ya no?