Lectura 4:00 min
La compra del Insabi que ya no es consolidada
El presidente López Obrador dijo ayer 8 de noviembre, que a mediados del próximo año ya tendremos un sistema de salud de primera. Claramente es una mentira, porque al menos en lo que se refiere al abasto de insumos no hay elementos para esperar que se resuelva y sí para prever que continuarán las carencias y los problemas de desabasto. Y ello se evidencia claramente con la convocatoria para compra consolidada que recién emitió el Insabi y que a todas luces es insuficiente para cubrir por completo la demanda.
Y hablando de mentiras, otra fue la del titular del Insabi, Juan Ferrer, quien dijo ante diputados que ya estaba hecha la compra de medicamentos cuando no es cierto. Apenas está en vías de realizarse.
La convocatoria emitida por Insabi el 7 de noviembre fue para que los proveedores preparen sus ofertas y prevean el surtimiento de medicamentos requeridos para cubrir el abasto del sector público en los siguientes dos años, es decir 2023 y 2024.
Ya será un proceso operado totalmente por el Gobierno mexicano -sin UNOPS- y se hará utilizando, ahora sí, la plataforma de Compranet que había dejado de usarse para estas compras y que permite más transparencia como sucedía en sexenios anteriores.
En la investigación de mercado previa, el Insabi había previsto adquirir 1,001 claves, pero al final está solicitando solamente 618 claves con poco más de 2,000 millones de piezas que implican un importe estimado por Inefam en 84.2 mil millones de pesos. Esas cantidades estarían muy bien si la compra fuera solamente para el abasto de 2023, pero están anunciando que es una compra para 2023 y 2024. Es decir, son cantidades insuficientes si se están considerando para la cobertura de dos años. Aparte, conforme los análisis de Enrique Martínez, de Inefam, en la convocatoria emitida faltó incluir 138 claves de medicamentos genéricos y 245 de medicamentos de patente o fuente única que están quedando en el aire.
Adicionalmente, se están dejando fuera unas 300 claves de medicamentos adquiridas por UNOPS. Aquí un punto es que UNOPS hizo adquisiciones cuyos contratos podían extenderse hasta por dos años; la duda es si se permitirá continúen las entregas de esas adquisiciones para 2023 o serán licitadas de nuevo. Es parte de todo un enredo que está dejando la cancelación anticipada del contrato con UNOPS.
Total que la compra supuestamente consolidada de Insabi no cubrirá la totalidad de la demanda. Y una de dos, o seguirán haciendo adjudicaciones directas o harán otra compra consolidada a mitad de camino. Pero como el Insabi no se caracteriza por informar sobre sus procesos -y lo más seguro es que ni ellos mismos lo tengan claro-, ello lo sabremos conforme la marcha.
Otro problema es que el proceso del Insabi otra vez está muy apretado en tiempos, pues la junta de aclaraciones será el 17 de noviembre, la apertura de propuestas el día 24 y el fallo el 1 de diciembre, de modo que la firma de contratos se dará en el transcurso de diciembre. Conforme el reloj farma, una vez firmado el contrato, cada laboratorio requiere de 4 a 6 meses para fabricar los fármacos, lo que significa que el reparto de esta compra consolidada arrancará de abril a junio. Mientras tanto, en los primeros meses del 2023 hay que prever problemas de desabasto de muchas claves, a menos que las instituciones médicas lo hayan previsto y se hayan cubierto con ciertos inventarios, lo cual suena difícil dada la desorganización característica del sector salud en el presente sexenio. Por lo pronto es sabido que Pemex está haciendo sus propias compras y nos dicen que Sedena también, lo cual rompe ya por completo con aquel objetivo de hacer una mega compra consolidada para generar ahorros. Los ahorros se han dado más bien gracias a la reducción en volúmenes y cantidades de lo adquirido.