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Opinión

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Juan Manuel Gómez-Robledo, artista de la diplomacia

Con la vorágine de información, mucha de ella anecdótica, y otro tanto superficial, la opinión publicada pasó por alto la decisión que tomó la Comisión Internacional (CDI) de las Naciones Unidas, de adoptar, por unanimidad, la Guía sobre la aplicación provisional de los tratados internacionales elaborada por el embajador mexicano Juan Manuel Gómez-Robledo Verduzco, miembro de la CDI desde 2012.

En el terreno del Derecho Internacional Público resulta trascendente las aportaciones de la CDI, pues al ser un órgano subsidiario de la Asamblea General de la ONU, sus 34 especialistas representan a los principales sistemas jurídicos del mundo. Son ellos quienes elaboran proyectos de tratados entre otros instrumentos jurídicos que aportan al desarrollo progresivo del derecho internacional.

La importante aportación del embajador Gómez Robledo esclarece y, al mismo tiempo, desarrolla en el régimen jurídico la posibilidad de aplicar los tratados internacionales de manera provisional aún cuando no hayan entrado en vigor. En muchas ocasiones pasan meses o quizá años entre la aprobación de tratados internacionales y su aplicación.

Miembro del Servicio Exterior Mexicano (SEM) desde 1988, Juan Manuel Gómez-Robledo fue asesor del secretario de Relaciones Exteriores Fernando Solana (1992) de quien, con seguridad, cultivó el rasgo internacionalista que, 30 años después, lo convirtió en un brillante diplomático.

Entre 1984 y 1986 el jurista Gómez-Robledo impartió clases de Derecho Internacional en la Universidad Panamericana de la Ciudad de México, y entre 1992 y 1993, Derecho Internacional Público en el Colegio de México.

Juan Manuel Gómez-Robledo se graduó de la licenciatura en Derecho en la Universidad de París I en 1980, y de manera inmediata estudió la maestría en Derecho Internacional por la Universidad París X. Poco menos de 40 años después, dejaría la subsecretaría de Relaciones Exteriores para regresar a París como embajador de México.

Su dominio en el Derecho Internacional lo llevó a ocupar varios puestos en órganos multilaterales: Consejero de Asuntos Humanitarios y de Desarme en la Misión Permanente de México ante los Organismos Internacionales con sede en Ginebra; representante Permanente alterno de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington; y consultor jurídico de México ante la Corte Internacional de Justicia en el caso Avena, entre otros.

El Caso Avena fue muy relevante pues la Corte Internacional de Justicia (CIJ), organismo judicial de Naciones Unidas, decidió que Estados Unidos había violado obligaciones adquiridas bajo la Convención de Viena sobre relaciones consulares al no permitir la representación de México para asistir a sus ciudadanos en condiciones de arresto por crímenes en Estados Unidos.

México tiene en Juan Manuel Gómez-Robledo el genotipo diplomático de talla mundial y, por lo tanto, esperemos que tenga una nueva misión muy pronto luego de que hace algunas semanas avisara que pronto dejaría la representación en París por disposición del Gobierno mexicano.

El tema de la migración internacional no deja de ser protagonista en diversas agendas internacionales; Gómez-Robledo participó en la solicitud de México a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para emitir una opinión consultiva sobre la “Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados”. 

El 26 de julio, el embajador Gómez-Robledo escribió en Twitter: “Hoy la Comisión de Derecho Internacional de la ONU adoptó la Guía para la Aplicación Provisional de los Tratados, al cabo de 9 años de trabajos, tema del que fungí como Relator Especial”.

La diplomacia es un arte político que no todos los funcionarios logran desempeñar.

Felicidades al embajador Gómez-Robledo.

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