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Italia no es Grecia
Durante poco más de un año, hemos visto cómo han surgido, menguado y resurgido diferentes niveles de preocupación por el estado de las finanzas públicas de varios países de la Unión Europea (UE). La situación ha llevado al Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional a entrar al rescate de Irlanda, Grecia y Portugal, y a establecer un fondo contingente como mecanismo permanente de apoyo para otros miembros de la Unión Europea que pudieran enfrentar problemas de liquidez. El riesgo de contagio de estos tres países -cuya importancia relativa en términos de contribución al Producto Interno Bruto (PIB) de la UE es mínima- a economías más grandes ha venido creciendo durante los últimos meses. La más reciente víctima de un posible contagio es Italia.
La preocupación principal, en el caso de Italia, es una de gran tamaño. Italia es la tercera economía más grande de la Unión Europea, sólo detrás de Alemania y Francia, y su nivel de endeudamiento es de los más altos de la región.
La deuda de Italia asciende a 1.6 billones de euros, equivalente a 120% de su PIB y representa 25% de la deuda total de la zona euro, comparado con 6% para Grecia, Irlanda y Portugal. La preocupación más evidente es que el tamaño del problema es mucho mayor al alcance de los programas de rescate existentes.
Sin embargo, existen diferencias fundamentales muy importantes entre Italia y Grecia. En primer lugar, el déficit fiscal de Italia se ubica en 4.6% del PIB, un nivel mucho menor al de Grecia (10% del PIB), Irlanda (32% del PIB) e inclusive al de Francia (7% del PIB). En segundo lugar, aunque el monto absoluto de endeudamiento de Italia es muy superior al de Grecia, su perfil de amortizaciones y vencimientos es mucho más favorable y la mayoría de sus acreedores son domésticos.
Esto se traduce en una mayor flexibilidad y capacidad de negociación para llegar a un ajuste, en caso de ser necesario. En tercer lugar, Italia lleva un buen trecho avanzado en cuanto a su programa de recorte en el gasto y ajuste fiscal, cosa que Grecia apenas está por implementar. Gracias a esto, Italia ha logrado una reducción del déficit fiscal como porcentaje del PIB de casi 1 punto porcentual en el último año. En cuarto lugar, el nivel de desempleo de 8% en Italia es considerablemente menor a 16% de Grecia y 21% de España. Asimismo, la tasa de desempleo en Italia viene en descenso, mientras que en Grecia y España va en ascenso.
El problema principal de Italia en este momento es uno de contagio y falta de confianza en su establecimiento político para tomar las decisiones adecuadas que reactiven el crecimiento económico.
El crecimiento promedio anual del PIB durante los últimos 20 años es de 0.4%, el más bajo en la Unión Europea. A pesar de que el déficit fiscal parece manejable, el nivel de endeudamiento se podría volver insostenible si Italia no logra acelerar su crecimiento económico.
La crisis de confianza se está traduciendo en mayores costos financieros para Italia, ya que sus últimas emisiones de deuda han alcanzado tasas de interés de casi 7 por ciento.
Sólo para dar un poco de contexto, si Italia pudiera financiarse a un costo similar al del gobierno de Estados Unidos, su déficit fiscal podría reducirse a tan sólo 2% del PIB. Aunque esta situación es sólo hipotética, la realidad de Italia y de EU no es tan lejana. La deuda como porcentaje del PIB en EU representa casi 100 contra 120% en Italia, pero el déficit fiscal de EU se ubica en 11% en comparación con 4.6% en Italia.
Asimismo, la trayectoria del déficit fiscal en Italia va en la dirección correcta, mientras que en EU aún no se ha logrado revertir el deterioro; sin embargo, el gobierno de EU puede todavía financiarse a tasas mucho más bajas porque los inversionistas tienen un mayor grado de confianza en que el establecimiento político de EU puede tomar las decisiones adecuadas para reactivar el crecimiento económico.