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Opinión

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Humor social

La sociedad mexicana está molesta y tiene sobradas razones para fundar su descontento y hartazgo. Este nivel de malestar no se había hecho presente en los últimos 50 años. En 1968 hubo claras manifestaciones de rechazo al gobierno que se concentró en sectores de las clases medias. La actual molestia cruza a todos los grupos sociales.

El actual humor social, como lo llama el presidente Peña Nieto, es expresión de una crisis terminal de un régimen político y social que se mantuvo por 100 años, pero que ya no da. La sociedad ya no acepta las claves en las que se construyó: el autoritarismo, el patrimonialismo, el clientelismo, la corrupción, el cinismo y la frivolidad.

Un sector muy amplio de la clase política, particularmente de priistas, sigue actuando como lo aprendieron en el pasado. No se dan cuenta o no quieren hacerlo, porque no conviene a sus intereses que la sociedad sumisa y dejada del pasado ya no existe. El México que ellos imaginan quedo atrás.

Los políticos de cara a la nueva sociedad ya no pueden seguir sosteniendo el principio cínico, todavía lo hacen, de que somos corruptos, pero eficaces o somos corruptos, pero sabemos hacer las cosas . Ahora la sociedad, como siempre debió haber sido, sólo ve que son corruptos. No hay más.

En estos nuevos tiempos, la sociedad asume que los políticos pueden y deben ser honrados. Ésa es su obligación. Entienden también que los excesos y la frivolidad, propios de un sector amplio de la élite política, nunca debieron tener lugar. Un grupo de los políticos todavía asume que llegaron al poder, para vivir en el marco de una primitiva y vergonzosa frivolidad. El rechazo de la sociedad es evidente.

El paternalismo y el clientelismo político que fue tan eficaz en otros tiempos ya no opera como antes. La sociedad no acepta el tutelaje de los políticos a cambio de la dádiva. Ya no se asume como cliente que recibe prebendas a cambio del silencio, del acarreo y del voto. La sociedad ya no acepta el discurso cínico, tan propio de la clase política mexicana, de la doble moral.

La nueva sociedad ya no admite de los políticos el uso patrimonial del poder. Antes pensaba que no había de otra. Ahora la sociedad entiende que los servidores públicos están para servir y no para servirse del poder. La sociedad no admite el autoritarismo de los políticos. Les ha perdido el miedo. Las redes sociales actúan como un vehículo de denuncia y condena permanente al abuso del poder. Este desencuentro, cada vez más profundo, entre la nueva sociedad y los políticos, produce el humor social que hoy impera en el país. Se le puede ver de dos maneras: como algo negativo o como algo positivo. En todo caso es negativo para quienes han vivido del usufructo de un sistema político que vive sus últimos momentos, pero es positivo para quien quiere el cambio, porque revela la existencia de otra sociedad. Una más educada, consciente y participativa.

Twitter: @RubenAguilar

raguilar@eleconomista.com.mx

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