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Opinión

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Grecia o el suplicio ?de Tántalo

Según la mitología griega, a Tántalo lo castigaron los dioses por su osadía, mandándolo al averno a sufrir una sed devoradora. Cada vez que intentaba beber, el agua desaparecía.

Ahora los griegos viven el castigo por el pecado original de haber mentido sobre sus cuentas públicas. Y haberse endeudado en exceso, pecado que también cometieron sus acreedores, principalmente los bancos alemanes, que con voracidad prestaron, ignorando las consecuencias para un pueblo abatido.

También por parte de las autoridades europeas es una forma de enseñar al resto de los penitentes que la osadía se paga. Aparece la receta aniquilante: devaluación salarial, flexibilidad laboral, austeridad en el gasto público, reformas estructurales. Todas ellas, duras causalidades.

Pero el problema, entre otros, es que se le exigió a Grecia hacer ajustes y se ignoró la necesidad de hacer reestructuraciones de su deuda, para volver a crecer. Lo contrario es lo que ofreció al electorado Alexis Tsipras: poner fin a la austeridad y conseguir un alivio de la deuda.

Marcel Fratzscher, director del Centro de Estudios DIW de Alemania, tuvo la siguiente opinión: La deuda griega es insostenible. Europa debe reconocerla de una vez por todas y acordar una reestructuración a cambio de reformas . Y el ex gobernador del Banco Central de Chipre, Athanasios Orphanides, vio más el fondo del problema cuando reconoció: La saga griega es la constatación de que la confianza en el proyecto europeo se ha esfumado por una combinación de intereses nacionales, de relato moral y del resurgir de los estereotipos .

El problema griego es producto de la corrupción gubernamental, la indiferencia de las autoridades de Bruselas y la permisividad a los acreedores bancarios. Pero tenía solución, además de que era necesaria por sus implicaciones sociales y la legitimidad de las instituciones europeas.

La solución decidida, independientemente de ajustes posteriores, descansa en la propuesta que hizo el gobierno griego a tono con los lineamientos de la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo.

Esta propuesta podrá traducirse en un pacto político a fines de esta semana. Incluye el endurecimiento de la reforma de pensiones con un incremento en las cotizaciones sociales. Asimismo, un paquete de medidas fiscales, igualmente duras. Congruente con ello, la Comisión Europea permitirá la reestructuración de la deuda griega.

Era comprensible este desenlace, porque, de no realizarse, ponía en peligro a la Unión Europea como proyecto político en marcha, con sus ventajas y desventajas, con sus alcances y limitaciones. La mayor desventaja es la ortodoxia económica excesiva, que es la causante del estancamiento económico de la eurozona.

También era evidente que la Unión Europea tenía que encontrar la solución al problema griego a la luz de peligrosas consecuencias geopolíticas y de pérdida de talante ante la necesidad de recuperación económica. Ensañarse con Grecia, el hilo más delgado de la Unión Europea, fue un despropósito. Pero también el gobierno griego se caracterizó por estirar demasiado la cuerda.

La dilación de las decisiones ha creado un presente lleno de complicaciones. Sobresale el financiamiento de emergencia a los bancos griegos que han sufrido fuga de capitales en 30,000 millones de depósitos bancarios. También aparece la sombra de los controles de capital como remedio.

La experiencia griega no es nueva y puede producirse en otros países europeos. Toda proporción guardada sucedió en México a finales del gobierno del presidente López Portillo y en California en el 2009. La medicina aplicada fue la purga de la restricción. Origina, en el mejor de los casos, la prudencia de resolver los excesos y los efectos de la purga; en el peor, la desesperación.

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