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Globalización 4.0
Hay dos tipos de líderes: los que entienden la complejidad y disrupción que vivimos en esta Cuarta Revolución Industrial, y los que no. Esta semana, durante la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, los líderes discuten los retos, pero sobre todo exploran las oportunidades que tiene el mundo en todas las áreas; una realidad imparable bajo un nuevo paraguas: Globalización 4.0.
Es cierto que tenemos mucho que repensar y reimaginar para resolver todo aquello que, con las herramientas tradicionales y nuestra mentalidad enfrascada en un viejo paradigma, no hemos podido. Lo primero es reconocer que ninguna empresa, gobierno u organización puede, por sí mismo, enfrentar tantos y tan complejos desafíos. Todos necesitamos de todos. Ahí el primer gran reto: diseñar una nueva manera de interactuar y de aproximarnos a nuestros problemas comunes.
Globalización 4.0 parte de la premisa de que los cambios económicos, sociales, políticos y tecnológicos no se limitan a un solo país o industria; son universales y, por lo tanto, requieren de respuestas globales. La propuesta es generar nuevos enfoques para responder de manera más creativa, más coordinada y con un sentido urgente de cooperación para cocrear una arquitectura que permita una nueva forma de gobernanza global compartida.
El foro reconoce que, para lograrlo, necesitamos impulsar dos cosas en la comunidad internacional: un compromiso de diálogo más amplio por parte de todos los actores (donde cabemos y debemos hacer que quepamos todos) y mucha más imaginación. Pensar únicamente en el corto plazo y entender los fenómenos de manera aislada ya no es suficiente. La apuesta debe ser un pensamiento sistémico y de mayor alcance.
Para lograr todo esto, el foro se ha propuesto facilitar y promover un diálogo global sobre geopolítica en un mundo multiconceptual, además de paz y reconciliación, capital humano, el futuro de la economía, sistemas financieros y monetarios, industrias y sistemas, riesgos y resiliencia, ciberseguridad, una nueva narrativa social, reformas institucionales y cooperación económica.
En todo momento, la prioridad es pensar en plural, en nosotros, en lo conectados que estamos y lo mucho que nos necesitamos unos a otros. Todo esto podemos y debemos empezar a hacerlo también a nivel local, pues es ahí donde está nuestra primera responsabilidad.
México tiene el doble reto de entender y actuar muy por encima y a pesar de un gobierno que se niega y se rehúsa a ver todo esto de manera más amplia e integrada. No será fácil, pero desde ya supone un reto que los mexicanos podemos enfrentar seguramente con muy buenos resultados, si así nos lo proponemos. Tenemos todo para lograrlo. Démonos la oportunidad, demostrémonos que nuestro talento, puesto en acción coordinada, puede más de lo que a veces imaginamos.
Twitter: @armando_regil