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El futuro del mercado laboral
La Inteligencia Artificial y la robótica plantean un futuro en donde actividades intensivas en uso de capital humano podrán automatizarse, generando mayor productividad y riqueza para los sectores y las economías que puedan implementar dichas tecnologías.
Es así como, los debates sobre el futuro del mercado laboral se han profundizado, no sólo por la idea de una posible reducción del 50 por ciento de los empleos que hoy conocemos, sino también por la necesidad de impulsar el desarrollo de habilidades específicas para el empleo del mañana.
La realidad es que existen sectores que ya están experimentando estos cambios tecnológicos. Empresas de logística, de venta de alimentos o servicios financieros ya están sustituyendo humanos por máquinas. Es cada vez más común llegar a un negocio de comida rápida y ordenar a través de una máquina, hablar a un centro de atención a clientes y que un robot conteste o que, a través de inteligencia artificial, una computadora mande mensajes para detallar el envío de un paquete.
En las siguientes dos décadas seguirá incrementando el número de sectores que afronten estas disrupciones. Es evidente que habrá funciones con criterios aún no desarrollados, eventualmente, sin embargo, cada vez serán menos.
Muchos gobiernos hoy anuncian grandes inversiones, con bombo y platillo, enalteciendo la derrama económica y la creación de empleos, sobretodo en la manufactura. ¿Qué pasará cuando las inversiones no generen suficientes fuentes de empleo en el lugar de la inversión? ¿Cómo deberían prepararse los gobiernos y la sociedad ante esta realidad?
México requiere mayor preparación para enfrentar situaciones como la planteada. Debe fomentar nuevas habilidades en sus esquemas educativos y nuevas formas de desarrollo económico regional. Tanto industria como gobierno tienen que comenzar a encontrar vías alternas de desarrollo, en especial para aquellas empresas y sectores que dentro de sus objetivos esté la automatización de procesos y de la toma de decisiones.
Las políticas tecnológicas, industriales y educativas tienen que ir dirigidas a utilizar instrumentos que incentiven la creación de nuevas habilidades y potencialmente nuevas fuentes de empleo. Las empresas también tendrán que hacer uso de estrategias no tradicionales para fomentar el desarrollo de sus comunidades receptoras y posicionarse ante las nuevas dinámicas laborales.
Finalmente, los gobiernos deben ir anticipándose y buscar nuevas formas para impulsar una mayor derrama económica entre su población, fortaleciendo la competitividad regional y reforzando la cohesión social.
Gobierno, sociedad y empresas deben plantear nuevos esquemas de cooperación ante el futuro laboral planteado. Inclusive, las relaciones gobierno y empresa no podrán mantenerse bajo las herramientas actuales de cabildeo, negociación y relacionamiento, porque hoy se basan en paradigmas económicos y éticos que están por cambiar.
Si no se evoluciona en los esquemas empresariales de cooperación, se puede correr el riesgo de quedar fuera del mercado. Y si el gobierno no evoluciona también en sus políticas públicas, probablemente no podrá satisfacer las necesidades de la población.
La dificultad se centra en la velocidad con que se hagan estos cambios y las capacidades de reacción de cada actor, ente u organización. Hoy, lo hemos visto con la transformación digital que aceleró la pandemia. Son pocos gobiernos y empresas que trabajan el cambio necesario para fortalecer el mercado laboral actual, por lo cual deberá seguirse impulsando el desarrollo de las condiciones que requiere el futuro de éste y estar a la altura del México que deseamos.
*El autor es director General Consultoría en Políticas para la Innovación.
Twitter: @pedrolichtle