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Opinión

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El egoísmo mata

La esperanza por las primeras dosis de vacunas aplicadas en distintos países contrasta con el número creciente de contagios y muertes a causa de Covid-19. La pandemia nos ha querido enseñar muchas lecciones pero no todos parecen estar dispuestos a aprenderlas.

La necedad humana y el egoísmo no tienen límite. “Viendo no ven y oyendo no oyen.” Las historias de dolor por la pérdida de familiares, amigos y colegas son cada día más recurrentes en redes sociales. Testimonios desgarradores de lo difícil que resulta para muchos conseguir un tanque de oxígeno, una cama de hospital, atención médica a tiempo.

Son miles y miles los héroes anónimos dentro de los centros de salud, médicos, enfermeras, camilleros y el personal que todos los días arriesgan sus vidas por salvar a otros. La ingratitud hacia ellos es dolorosa pues no se cansan de pedir que “te cuides” y “te quedes en casa” cuando muchos no sólo no valoran su sacrificio pero incluso se empeñan en ignorar esta advertencia.

Habemos muchos que llevamos meses, casi un año completo, limitados en nuestra movilidad, sin asistir a una sola reunión o evento, viviendo con una serie de medidas y cuidados para evitar enfermarnos y proteger a quienes nos rodean. Al mismo tiempo somos testigos de cuánta gente, contra toda advertencia y desafianfo la realidad y la evidencia de sobra, viven como si el virus no existiera, arriesgándose y poniendo en riesgo a muchos más.

El egoísmo de quienes afirman que son inmunes porque ya les dio y suponen que eso les da derecho a dar mal ejemplo y a seguir exponiéndose, el egoísmo de las autoridades nefastas que, además de mentir sistemáticamente, han provocado la muerte de miles por tomar malas decisiones, por hacer malos cálculos políticos y por engañar desde el inicio de la pandemia hasta las dudas que han sembrado en torno a las vacunas.

La realidad económica se ha deteriorado considerablemente porque las malas decisiones en materia de salud se combinan con las pésimas decisiones en materia económica y los apoyos nulos para reactivar la economía. Pero para reveritir este daño profundo, lo primero sigue siendo detener los contagios y salvar vidas para evitar que la realidad empeore aún más.

Para eso se requiere tener conciencia y autocontrol, se requiere dominio personal y menos egoísmo pues a estas alturas de la pandemia es evidente que todo lo que hacemos y dejamos de hacer sí repercute en los demás y sí tiene consecuencias pues todo está conectado y todos estamos conectados. La empatía y solidaridad son antídotos para evitar una catástrofe mayor durante y después de la pandemia.

Pero, ¿cómo esperar que nos ayudemos unos a otros a superar esta crisis si de entrada no somos capaces de hacer sacrificios temporales para conseguir un bien mayor para todos?, ¿cómo pretendemos que la realidad mejore si no somos capaces de ser más conscientes y menos egoístas? Sino corregimos el rumbo, la realidad no mejorará y si puede empeorar aún más.

Mientras una mayoría siga cegada por su propio egoísmo sin importarles ser contagiados o contagiar, mientras tantas personas se sigan negando a ver, escuchar y entender lo que este virus nos quiere enseñar, lo único cierto es que el egoísmo seguirá matando a miles y miles más. Ojalá recapacitemos pronto.

Twitter: @armando_regil

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