Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

El arte de hacer

Piense y actúe. Evite el síndrome del ejecutivo espectador, aquel que siempre critica, comenta y opina, pero nunca hace.

Entre una idea y una realidad, la distancia pueden ser años o días, dependiendo de qué persona tiene esta idea en sus manos. Hay personas que tienen la capacidad de materializar las ideas, de convertirlas en realidad, de hacer que las cosas sucedan; son estos individuos los que todos queremos tener, porque son los que mueven una organización. En las empresas queremos actores no espectadores.

Son estas personas y equipos los que saldrán mejor del entorno de crisis actual o incluso los que no entrarán en crisis.

Este último trimestre, en los resultados alcanzados por las empresas al cierre de diciembre del 2008, nuevamente queda claro que hay compañías a las que la crisis más que afectarles las impulsa a seguir logrando mejores resultados, dos casos notables son Amazon y Google; en el primer caso, los ingresos crecieron 29% vs. el mismo periodo del 2007, mientras que en el segundo 20%; ambas firmas tienen como parte de su cultura corporativa la innovación, la reducción de costos y el manos a la obra.

Las empresas que logran buenos resultados, a través de poner manos a la obra, reclutan y entrenan a sus equipos directivos, deliberada o espontáneamente, en cultivar las siguientes habilidades:

1. Determinación para iniciar. Perder el miedo a equivocarse, pensando que solo no se equivoca aquel que no hace nada, que el buen momento para actuar es hoy y siempre ha sido hoy. Una buena idea merece ser materializada y hacerse realidad.

2. Sentido común para simplificar el camino, revisando y cuidando los detalles, pero sin perderse en ellos.

3. Intuición para evitar la parálisis por análisis, para reconocer la oportunidad y encontrar las herramientas, personas y procesos que facilitarán que las cosas sucedan.

4. Flexibilidad para adaptarse al entorno siempre cambiante y reaccionar con oportunidad, reconociendo los logros y aceptando los errores.

5. Foco para evitar diluir el esfuerzo y lograr ser efectivos, poniendo los recursos y las personas en sintonía.

Para que la orden de un jefe se convierta en realidad se requiere algo más que la simple intención. Sobre todo, en empresas grandes es común que cueste mucho trabajo que los equipos actúen, muy a menudo encontramos que precisamente la misma organización ha desarrollado un entorno que inhibe el desarrollo de las habilidades ya citadas, produciendo no sólo espectadores, sino lo que es peor, críticos de la obra, personajes que no sólo hacen poco o nada, sino que además critican lo poco que otros logran moverse y hacer.

Si usted quiere que su empresa tenga gente que ponga manos a la obra y produzca resultados, revise si su esquema de trabajo y compensación está en línea para motivar y cultivar la determinación, el sentido común, la intuición, la flexibilidad y el foco de su gente; ya que si este no es el caso, puede usted esperar sentado o acostado, para que las cosas sucedan.

http:r//pedrocastillonovoa.blogspot.com/

castillo_pedro@prodigy.net.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas