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El Club de Tobi
El Foro Económico de Davos se cuestionó si su club debía seguir dominado por los hombres o si debía promover la integración de más Lulús al juego.
El 2011. Por primera vez, el Club de Tobi de Davos se cuestionó si su club debía permanecer intacto (dominado por los hombres) o si debía promover la integración de más Lulús al juego. Afortunadamente decidieron que debían ser más inclusivos y pusieron en marcha dos estrategias:
1) a nivel cupular establecieron una cuota de género para promover la participación de las mujeres en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos; 2) a nivel general se lanzó el proyecto equidad de género para proveer a las compañías multinacionales con un método estandarizado, para lograr equidad de género. Pero lo que sucede en Davos es sólo el reflejo de lo que pasa en todo el mundo corporativo.
Primero, las cuotas. En esta ocasión pidieron a sus 100 socios que incluyeran al menos una mujer dentro de su delegación (de cinco miembros), a la reunión celebrada en el famoso centro suizo de esquí. El establecimiento de cuotas siempre es problemático porque éstas refuerzan las percepciones preexistentes acerca de un grupo. Sin embargo, en ciertas situaciones es una política necesaria para derribar barreras históricas de entrada para ciertos grupos. De acuerdo con Saadia Zahidi, en el mundo sólo 3% de los directivos de las empresas, 15% de los ministros y parlamentarios y menos de 20% de los presidentes o primeros ministros son mujeres. La participación de las mujeres en el Foro Económico es el espejo de la realidad. Con esta política, Zahidi espera elevar el porcentaje de mujeres participantes a 20 por ciento.
Segundo, el proyecto de equidad de género. De acuerdo con la Fundación, en el mundo hay una brecha de 40% entre hombres y mujeres en términos de su participación económica, las mujeres ganan 85% de lo que ingresan los hombres y sólo 15% de los cargos directivos de las empresas Fortune 500 están ocupados por mujeres.
Este proyecto aporta la metodología para el primer sistema de certificación en equidad para las empresas. La idea es generar la necesidad a las empresas por mostrar al mercado que no nada más son socialmente responsables y verdes, sino equitativas. ¿Por qué es importante?
1) es un asunto de principios: equidad y justicia; 2) la diversidad promueve perspectivas más amplias que a su vez mejoran el proceso de toma de decisión; 3) si hay equidad de género en el mercado laboral, el pool de talentos es más amplio. Y si todavía estos argumentos no convencen, 4) de acuerdo con un estudio del Foro Económico, el cierre de la brecha de género en el mercado laboral podría incrementar el crecimiento económico de EU en 9% y el de la zona europea en 13 por ciento.
grojas@eleconomista.com.mx