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Educación financiera para nuestros hijos (I)
Primera de cuatro partes
Muchos padres me han pedido consejos sobre cómo educar financieramente a sus hijos en casa. Es importante, ya que, como todos sabemos, eso no se enseña en las escuelas. Ahora es un gran momento de pensar en ello, ya que dada la pandemia del Covid-19, muchos padres trabajan desde casa y conviven muchísimo más con ellos.
Antes de empezar, es fundamental entender que el dinero es algo cotidiano, un elemento de intercambio que nos permite comprar cosas que necesitamos para vivir todos los días. Cada vez que vamos al supermercado o compramos un boleto de transporte público, estamos usando dinero. Es decir, todos los días tomamos no una, sino varias decisiones financieras. Nuestros hijos también las toman cuando tienen alguna moneda para gastar.
El dinero, queramos o no, ya forma parte de la vida de nuestros hijos. Por eso hablar de dinero con ellos es importante y debe ser algo natural, como hablar de deportes. Desde mi punto de vista, hay tres conceptos importantes que debemos transmitirles en cualquier edad:
1. Para conseguir dinero hay que trabajar.
2. El dinero siempre es finito–limitado. Nunca es posible hacer todo lo que queremos al mismo tiempo.
3. Ahorrar es guardar dinero para el futuro. Pedir prestado es quitarle dinero al futuro.
Para ello, hay distintas estrategias dependiendo de qué tan pequeños son. No quiero dejar de mencionar que esto no es lo único que debemos enseñarles. A medida que van creciendo, se deben introducir otros conceptos, como por ejemplo la inversión, la previsión y el valor de dar y contribuir a nuestra sociedad.
También quiero enfatizar algo importantísimo en la educación financiera para nuestros hijos: la congruencia entre lo que les decimos y lo que nosotros hacemos. Los niños aprenden mucho más con el ejemplo. De poco sirve enseñarles que tener deudas en tarjeta de crédito es malo, cuando nosotros las tenemos hasta el tope. Es como si quisiéramos decirles que el orden y la limpieza son importantes, mientras la casa está hecha un chiquero.
Veamos el primer punto: enseñarles que para conseguir dinero hay que trabajar. El tratamiento depende mucho de la edad de los pequeños. Si son menores de cinco años, lo más importante es que vean que papá y mamá salen todos los días a trabajar para que en casa haya lo necesario. Pero también es una buena edad para empezar a dejarles responsabilidades. Por ejemplo: guardar los juguetes después de usarlos. Se les puede involucrar para limpiar su cuarto, pero siempre con mucho cariño. A esta edad es más probable que nosotros como padres hagamos casi todo el trabajo y ellos simplemente metan dos o tres juguetes a la caja. Pero por ello hay que reconocerlos y podemos hacerlo de dos maneras: emocionalmente (decirles: buen trabajo, ya lo hiciste todo) y también meter alguna moneda para ellos en un recipiente de plástico transparente, pequeño, en su cuarto (para que ellos puedan ver lo que hay dentro).
Aquí hay un debate importante sobre si a un hijo habría que “pagarle” por algo que debería ser su responsabilidad en casa. No me gustaría perderme en ello: a esta edad estamos hablando de una recompensa por hacer algo bien y que empiecen a generar conexiones entre responsabilidad y dinero. Nunca hay que pagarles por hacer la tarea o por sacar buenas calificaciones: ésa sí es su responsabilidad. A mayor edad quizá tampoco por mantener su habitación en orden, pero sí por hacer otras labores adicionales en casa. De esto hablaremos en la siguiente entrega.